viernes, 18 de febrero de 2022


 

Asesino de cuarta.

Crímenes de carnaval

 

Antonio EvaristoTormo es el jefe de la sección delitos complejos de la policía de la ciudad. Lleva treinta años ininterrumpidos resolviendo casos difíciles, más diez años como policía de calle. Se puede decir que es un delfín en la profesión de cazar delincuentes sofisticados. Coordina los grupos de investigación  pero a su vez, tiene su propio grupo por el cual, siente orgullo dado que dice a quien quiera escuchar, que eligió a los mejores, esto genera celos en el resto de las células.

Antonio es un hombre de sesenta años, debido al entrenamiento físico; parece mucho menor. De aspecto atlético, de contextura grande y fibrosa;  mirada serena. Nunca deja de contestar la inquietud de un subordinado. Los relatos a través de los años, hablan de muchos gestos heroicos para con sus compañeros. Viste de civil y tiene el aspecto de galán maduro. Despierta más de un suspiro entre el personal femenino de la división.

En su despacho, tiene en la pared detrás del escritorio una frase que define su accionar “El instinto nunca falla, si falla, no es instinto” del músico Igor Stravinski.

Esa mañana de febrero, Antonio llegó a su despacho. Generalmente va temprano al trabajo, antes que sus subalternos. Preparó el mate y ordenó los papeles que habían quedado del día anterior. Una llamada de la línea interna interrumpió la tranquilidad de la rutina doméstica.

Hola “Viejo Lobo” le dijo su interlocutor del otro lado de la línea, necesito verte. Estoy en mi despacho, vení Respondió Antonio.

Andrés López Pereyra es el jefe de delitos simples de la policía. Tiene también una vasta experiencia en delitos y se jacta de haber visto casi todo en la vida. Es retacón, morocho y tiene la mirada pícara y desconfiada. Es un hombre efectivo pero poco afectivo, sólo cuando confía en alguien, se afloja y muestra su costado humorístico y sensible. Tiene admiración por Antonio aunque denota un cierto celo por su puesto. Tienen en común que en su juventud, fueron boy scout.

-         Hola Viejo Lobo

-         Hola Perro sagaz

-         Mirá, creo que tengo algo para vos

-         No rompás los huevos que me tengo que ir de vacaciones

-         Mmmm, lo lamento. Es un caso de asesinato que tiene todas las características de una serie. Yo igual te dejo la carpeta, lo cubrimos nosotros para no joderte pero,..

-         Bueno, contame brevemente

-         Asesinato que se llevó a cabo en las inmediaciones del trazado de carnaval. Barrio de Palermo. Víctima: hombre cincuentón, balazo en la cabeza pero lo curioso es que el asesino dejó un grabador de los de antes  a casete con música sonando a la madrugada y una C en la frente del occiso escrita en rojo, no con sangre sino con pintura.

-         ¿Está identificada la víctima?

-         Sí, está acá en el informe

-         ¿Huellas en el grabador?

-         Nada, no encontramos rastros de ningún tipo

-         Tiene todo el aspecto de ser un “Cerealita”: hace mucho que no aparecía uno.

-         Igual, te dejo el video que captamos en la escena del crimen, la música del grabador se mezclaba con el sonido del corso.

-         Bueno, déjamelo y la próxima que vengas con laburo por lo menos, trae facturas para el mate.

-         Hecho. Vos lo vas a resolver enseguida y te vas a ir de vacaciones igual

-         No creas, a veces se complica.

-         Nos vemos.

 

Cuando se fue Andrés, Tormo sacó del sobre de papel madera los datos de la escena del crimen, identidad del fallecido y observaciones anotadas, faltaba el resultado de la autopsia. Se abrió una causa por homicidio y la célula de investigación debería acercarle todo lo recabado al fiscal que actuaba de oficio. 

Como era su costumbre, llevaba un diario de la investigación en una libreta, confiaba más en esa vieja costumbre que volcarlo en un archivo que puede ser vulnerable.

Miró el video que estaba en un pendrive. ¡!!Que hijo de puta!!! Pensó. Bueno, a trabajar se dijo.

Antes de convocar al equipo, Antonio preparó la sala de reuniones, es una sala con una mesa oval en el medio y sillas estilo Loto marrones y ese es el único detalle de estilo. Cuenta con un dispenser de agua. Las paredes están revestidas por madera barnizada hasta la altura de un metro, el resto de la pared, pintada de un gris claro. Pizarras grandes imantadas en donde Tormo pega toda la información en forma cronológica conforme se van produciendo las novedades del caso. Si bien todo está digitalizado, se trabaja con la forma tradicional.

Llegó a la sala el resto de la célula, y como es la costumbre, el jefe hace un resumen del nuevo caso:

-         Buenos días señores y señoras. ¿Cómo les va? Me pasaron un caso desde delitos simples que tiene todas las características de un asesino serial. Es poco lo que tenemos: una víctima, señaló la foto pegada en la pizarra. Se llama Sergio Rabán, es comerciante de cincuenta y dos años. Tiene boliches gastronómicos en Palermo y Recoleta.

-         Causa de la muerte; balazo calibre 22 en la cabeza

-         Particularidades: en la escena del crimen se encontró un grabador a casetes con una música con un volumen importante en la madrugada, hora presumiblemente del asesinato. La obra que se escuchaba es un concierto de Mozart en Do mayor para piano número 21 K 467.

-         Una C roja pintada con pintura en su frente y un papel abrochado en su camisa con la leyenda: 70/30.

-         Es todo lo que tenemos, no se encontraron huellas en ningún lugar aunque todavía se está realizando una pericia sobre el aparato. Se pidieron las cámaras de los edificios cercanos. Antes de habilitar las preguntas les distribuyo las tareas. Ramona, ocúpate como es de oficio, de averiguar a la víctima, si tenía deudas, problemas de pareja, etc., aunque, si es un asesino serial, los datos sobre una víctima son relativos.

-         ¿Se encontró el teléfono celular de la víctima? – preguntó María Gabriela.

-         No, se lo llevó, cuido ese detalle también. Vos Andrés, ocúpate de la numerología y simbología. Quiero saber si tiene algún significado mítico el  70/30

-         María Gabriela, ocúpate como siempre de las redes e internet. Todo lo que puedas conseguir.

-         Sí trabajamos rápido, vamos a tomar las vacaciones que tenemos pautadas los de febrero, aunque, me temo que vamos a tener que esperar a que se produzca el segundo crimen para ver si este trabajo tiene sentido. ¿Preguntas?

-         Sí Jefe – dijo Andrés- ¿No es prematuro considerar una serie cuando se produjo solo un asesinato.

-         Buena pregunta Andrés: hay algo que te dan los años y es el olfato. Si tiene patas de pato, pico de pato y plumas de pato.

-         Es un pato – dijeron todos a coro.

-         ¿Nadie vio nada? – preguntó curiosa Ramona

-         No, aparentemente, el personaje llevó a su víctima al callejón que se forma contra el ferrocarril, los terrenos de la ex bodega Giol. No sabemos si lo vio en el corso que está a unas cuadras de ahí o lo encontró en ese lugar. Daría la impresión que se conocían ambos. Lo que es indudable es que aprovechó el ruido del carnaval para tapar el ruido del disparo.

-         ¿Quién llamó al 911? – preguntó María Gabriela

-         Buena pregunta. Un señor que sacó a pasear a su perrito se topó con la escena dantesca. Manifestó que en ese lugar no había casi nadie.

-         Como en Pedro navaja que la mujer se topó con los cadáveres – acotó Andrés.

-         Bueno, señoras y señores, tenemos trabajo.

 

Todos se levantaron de la mesa con el ímpetu que genera una nueva empresa y se dirigieron a sus escritorios.

 

 

 

 

 

 

 

II subdominante.

 

Esa noche, luego de la cena con Mirna; Antonio le propuso a su mujer que mirasen una película. Pero si vos te dormís enseguida le dijo Mirna, te prometo que hoy no, le dijo convencido. Elegí una peli que voy a buscar el licor de limón. Cuando volvía para el living, sonó su teléfono celular. Antonio la miró a su mujer, arqueó las cejas y con ese gesto le quiso decir: es el trabajo, ya falta poco para el retiro.

Con los años y la experiencia, Tormo había desarrollado el instinto; el que nunca falla. Sabía que un llamado que entraba después de la medianoche, era por trabajo. Atendió la llamada. Tengo que salir, es un homicidio. Mandó un escueto mensaje al grupo de wasap que se denominaba “Complejos”.

El mensaje decía: apareció el segundo del “cerealita”, todos tenemos que ir al lugar, pasó las coordenadas.

Cuando llegó en su auto a las esquina de Oro y Paraguay, se encontró con la valla que había realizado la comisaría de la zona y un montón de curiosos alrededor de la cinta. Una música salía del viejo aparato reproductor, era música clásica. Se presentó a los agentes y traspasó la valla, enseguida, fueron llegando los demás integrantes de la célula.

-         ¿Ramona estás filmando?

-         Sí jefe.

-         Es el concierto Número 3 en fa mayor de Vivaldi denominado: El otoño. Dijo María Gabriela.

-         ¿Cómo sabes de música eh? Le dijo Tormo

-         No que va, es el Shazham

-         ¿Y eso que es?

-         Un programa para averiguar el nombre de la música

-         Que lo parió  diría Mendieta. Sí filmaste lo suficiente, apaguemos la música. Levanten todas las evidencias o huellas posibles.

El occiso, tenía una efe pintada en su frente con pintura roja. En la camisa, tenía abrochado un papel con la leyenda: ¿Vas a traer gente? Antonio, arrancó el papel con cuidado para no borrar posibles huellas y se quedó leyendo desconcertado, esto es muy raro – pensó.

Andrés: ¿anotaste los lugares con cámara? Sí jefe- Bien, la orden es que vayamos a dormir y mañana bien temprano nos ponemos a trabajar, dijo el jefe ante la sorpresa de todos, hasta hace poco, hubiera seguido toda la noche, pero algo estaba cambiando en su modus operandi. Una vez hechas las diligencias, quedó una consigna para esperar a la morguera y todo el equipo de investigación se retiró. Asignó un agente encubierto a que se quede por aquello de que el asesino suele volver al lugar de su crimen.

El reloj fosforescente del auto marcaba las 2 30 de la madrugada cuando Antonio se dirigió a su casa con la sensación de que en este trabajo, estás empezando desde cero cada día o hay más loco suelto en el mundo; o más bien; las dos cosas.

A las siete de la mañana del otro día, Antonio, luego de preparar el mate ordenó la pizarra con la nueva foto y las flechas que se derivaban de cada caso. El orden era el siguiente: La foto, abajo el mensaje que había dejado en cada cuerpo y más abajo; la descripción de la música que emitía el reproductor.

El jefe, luego de pasar por la sala de videos a mirar las capturas de las cámaras del primer asesinato, se dirigió a la sala de reuniones, ya habían llegado todos.

-         Hola, buen día a todos. Sé que dormimos poco pero les pido concentración como siempre. Vamos a ordenar lo que tenemos:

          Dos asesinatos producidos por disparo de calibre 22 en la cabeza de la víctima cuyo orificio fue disimulado por una letra hecha con pintura roja. Probablemente, la pistola tenía silenciador porque, en el primer caso, no se obtuvo ningún testimonio de vecinos que hayan escuchado algo, seguramente el ruido fue confundido por los sonidos del corso, habría aprovechado esta situación sonora, en los dos casos fue en una noche de corso.

 Al parecer, el asesino persiguió a la víctima algunas cuadras para elegir la locación apropiada cual director de cine. Se supone que la víctima conocía al asesino porque da la impresión que lo llevó con algún ardid a una calle poco transitada, aquí también coinciden los dos casos.

No dejó huellas en el reproductor de casete ni en las ropas de la víctima, no es un improvisado. Lo único que tenemos como video, esto también lo contempló, un lugar donde sea improbable la existencia de cámaras. Se ve una figura borrosa que parece un masculino con un buzo canguro y una careta del tipo “la casa de papel” o sea, toda una producción el loco de mierda. ¿Preguntas?

-         ¿La letra coincide con el nombre de pila de las víctimas? Preguntó Andrés

-         No, ni con el apellido, en ambos casos, recién me pasaron el nombre del nuevo: José Lata Quinteros, empresario gastronómico y de locales de espectáculos.

-         Bueno, pero ahí ya tenemos una coincidencia, los dos son empresarios del mismo rubro – dijo María Gabriela.

-         Sí, tiremos las primeras hipótesis -  dijo Tormo

-         Arriesgo: proveedor de mozzarella a quien  no le pagaron – aportó María Gabriela.

-         Ja ja, esa es buena – comentó Andrés.

-         Sí, pero investigué al primero y crucé datos de la Afip, deudas, veraz y no aparece nada raro, todo normalito, nada que llame la atención, ahí anoté el nombre del segundo para investigar – acotó Ramona.

-         Tenemos un patrón que son las noches de carnaval y en el barrio de Palermo, es incipiente pero es algo. Voy a pedir un refuerzo de policía para las restantes noches.

-         Les hago una pregunta – interrumpió Andrés - ¿Ustedes tendrían dos aparatos viejos reproductores de casetes en sus casas?

-         Depende, hay coleccionistas que podrían tenerlos –

-         ¿Coleccionistas asesinos? Puede ser.

-         ¿Qué estás sugiriendo Andrés? Le dijo el jefe pescando algún posible hilo.

-         Que el tipo o la tipa tiene que haber comprado los aparatos en algún sitio.

-         Es buen punto. ¿Dónde venden cosas viejas?

-          Diría San Telmo aunque hay otras ferias, parque Los Andes, la feria de Acassuso, etc.

-         Bien, hace un sondeo en esos lugares, por ahí puede surgir algo. En otro orden, ¿tenés algo de la numerología?

-         Estuve averiguando, en la numerología clásica: 70/30 como conjunto no significa nada, si está la simbología de 70, 30 y a su vez, analizados número por número, por ejemplo Siete y cero en el caso de setenta, tres y cero en el caso de 30 y como los significantes se suman y potencian en algunos casos, pero insisto, no encontré nada como setenta treinta.

-         Pero podes seguir en ese tópico, averigua sobre sociedades mesiánicas y oscurantistas antiguas, etc.

-         Sí, déjame agregarte que el 70 tiene una connotación especial para las culturas religiosas antiguas: por ejemplo, en el salmo bíblico  90: 10 se habla de “Los setenta años” y se refería a la expectativa de vida si no lo interpreté mal. En el libro del Éxodo a su vez, se habla de setenta almas, profundizo en esto.

-         Sí por favor – dijo Antonio con cierta preocupación por cómo se estaba complicando el caso y agregó: Bueno, sigamos en esta línea busquemos en la nueva víctima lo mismo que en la primera, si tenía deudas, etc.

-         Sí, yo me encargo – dijo Ramona con un tono de suficiencia.

-         La música creo que tiene que ver, un melómano resentido que odia al corso por ejemplo – dijo María Gabriela.

-         Sí, pero no tendría que ver con los dos empresarios de la noche, creo. Bueno, nos vemos mañana si no surgiera alguna novedad que amerite juntarnos de urgencia.

 

De acuerdo dijeron todos en una espontánea polifonía. Fueron abandonando la sala portando sendas carpetas y con un clima de preocupación, conocían al jefe sobradamente, cuando no había buen humor en el trabajo, era porque algo lo preocupaba.

Se quedó en su despacho solo, analizando videos, leyendo una vez más la autopsia del primer cuerpo para ver si encontraba algún detalle que se le hubiera pasado. Tenía en su escritorio el libro Magnetizado, lo había conmovido mucho esa historia; un asesino que no puede decir porque mató, un psicópata, aunque los diagnósticos eran contradictorios; algunos peritos psiquiátricos lo afirmaban y otros, no estaban seguros. Agarró el libro como un acto reflejo y decidió llevarlo a su casa, lo volvería a leer una vez más para entender, si esto fuera posible, la cabeza de un asesino serial.

Llegó a su casa y saludó a Mirna con un código que habían establecido: él le preguntaba ¿Cómo sigue todo? Y ella respondía S/N (sin novedad) que es una manera militar de comunicar el estado de cosas y pasar las novedades si las hubiera. Me llamó María Elena. ¿Qué dice? Me dijo que si no íbamos a Mar Azul, quiere ir con Iván. ¿Ese es el nuevo novio? Sí, el músico. ¿Ninguno normal no? Hay viejo, no hables así, parece que está contenta con él.

María Elena es la única hija del matrimonio, tiene 28 años y hace dos que se independizó y se fue a vivir sola. Decile que sí, hasta que no resuelva este caso, no nos podemos ir. Después, pase lo que pase, me tomo vacaciones. Bueno le digo. Si me apuras, te digo que prefiero las vacaciones en marzo, hay menos gente y suele hacer calor – concluyó Antonio.

Había un momento en las investigaciones que le generaban mucha molestia a Tormo, era cuando los casos tomaban interés público y los periodistas querían sacarle información a toda costa. El argumento del “Secreto del sumario” le daba un poco de tiempo como excusa.  En algún  momento, ante el requerimiento de la prensa, algo tenía que informar por aquello del interés popular.

El primer llamado que recibió en ese sentido, fue de Alberto Castillo, un viejo periodista conocido, con el cual tenían una relación de péndulo, cuando lo atendía vía telefónica, su pregunta era recurrente: ¿Nosotros como habíamos quedado? ¿Nos peleamos? Ambos se necesitaban y eso era lo que mantenía la relación a través de los años. En algunos casos, los periodistas aportaban valiosa información pero la mayoría de las veces, era tiempo y energía que tenía que invertir para ello sin ninguna contraprestación. Dame un título por lo menos, le dijo Alberto. “Crímenes de carnaval” le contestó Antonio instintivamente, no me digas que no es misterioso – agregó. Sí, pero es muy poco, dame algo más. Espera a que tenga una nueva reunión con mi equipo y te tiro algún dato. Ok, pero teneme en cuenta.

Una nueva reunión del equipo se desarrolló en la sala. Como era costumbre; Antonio abrió la reunión haciendo una enunciación de los datos nuevamente para poner en autos al equipo.

-         Hola a todos, hasta el momento, tenemos dos asesinatos. Balazo certero en la cabeza producida por un calibre 22 posiblemente con silenciador. Los lugares en ambos casos, son calles sin salida, marginales, al costado de la vía del ferrocarril San Martín en el barrio de Palermo. Características especiales en la escena; se encuentra un reproductor de sonido a casete con música clásica sonando. Una leyenda misteriosa y una letra pintada con pintura roja en la frente de la víctima conteniendo una letra mayúscula. El autor es una persona de contextura mediana que aparece con una máscara tipo “La casa de papel”.  Presumiblemente, ambos, matador y matado se conocen porque con alguna excusa o mediante extorsión, lo lleva al lugar elegido, esos lugares, tienen pocas o ninguna cámara.  Los lugares son próximos al trazado de los corsos lo que hace que, debido al sonido potente de las murgas, se neutralice el sonido del disparo. Todo un estratega. Los escucho.

-         Les digo lo que tengo – dijo María Gabriela- Consulté con los de Cybercrimen En el primer caso, el tal Sergio vivía solo, sus padres son personas mayores y viven en Flores, él tenía un bonito departamento en Palermo, cerca de su negocio, aparece en un contacto de un pedófilo y traficante de porno infantil,  el caso  fue muy conocido, el del médico del Garraham ¿Se acuerdan? en principio, sería solamente un consumidor de videos, pero, habría que tener en cuenta ese dato. En cuanto al segundo, estaba casado, pude hablar con la viuda y me da la impresión que sufre del síndrome de Karina Olga.

-         No estoy entendiendo – Interrumpió el jefe

-         Quiero decir que no sabe nada acerca del marido, creo que es de ese tipo de mujeres que persiguen una vida confortable y no le importa de dónde viene el dinero, no me aportó ningún dato, el típico: mi marido no tenía enemigos, era una persona de bien, etc. Pero lo que encontré de interesante es que tuvo dos juicios laborales el año pasado por despidos de personal.

-         A ver, eso puede ser importante, podrías profundizar ahí. ¿Tenes los nombres de los despedidos?

-         Sí.

-         Puede ser una punta pero no tendría que ver con el primer caso me parece – dijo Antonio con súbita desesperanza. Pregunta a todos: ¿Qué se hace en carnaval?

-         Disfrazarse jefe – dijo Andrés

-         Sí, además de eso. ¿Cuál es el espíritu del carnaval históricamente?

-         El ajuste de cuentas – dijo Ramona.

-         Ahí quiero ir, esto tiene todo el aspecto de un ajuste de cuentas.

-         ¿Narcotráfico?

-         Podría ser, el mito popular dice que los bolicheros son drogones.

-         Yo propongo que analicemos los mensajes de los papelitos – Aportó María Gabriela.

 

 

 

 

 

 

 

 

Dominante

 

El tercer asesinato no fue ni en el tiempo ni en el lugar que se esperaba. El penúltimo fin de semana de febrero llovió y no se realizaron los corsos urbanos. Tormo tuvo un pensamiento que le molestó. Si los crímenes se llevaban a cabo en carnaval, terminado este, se terminarían también los asesinatos. A esta altura de la vida, le importaba más tener unas vacaciones en paz con su mujer en su casa de la costa que sumarle una cucarda más a su carrera. Quizás, el último fin de semana habría dos asesinatos pero serían los últimos. Rápidamente, tapó ese pensamiento con otro más esperanzador; resolvería el caso y se iría de vacaciones.

 El pez limón suele aparecer en marzo, pescaría uno y lo pondría a la parrilla con la receta que aprendió con un video de Karlos Arguiñano. Mirna estaría orgullosa de él. Lo comerían en la galería de la casa,  regado con un vino blanco fresco, y luego, dormirían una siesta en las sendas hamacas paraguayas. Desconectaría el teléfono y la pareja; tendría un renacer amoroso.

Esta vez, el “cerealita”, mató en el barrio de Villa Crespo y mantuvo el modus operandi de los otros episodios. Callejón oscuro cerca del trazado del corso.

La letra con pintura roja fue una B mayúscula y una b minúscula al lado. La música que sonaba: el concierto para Sí bemol para fagot de Mozart. La leyenda abrochada en la camisa rezaba: “La mesa grande de cumpleaños no te la liquido porque arreglaron conmigo a través de Groupon”

Este mensaje, le dio una pista remota, pero pista al fin. Los muertos, tenían relación laboral con el matador. ¿Sería un mozo? ¿Un proveedor? Pero en ese caso, ¿fue empleado o proveedor de los tres?

La ansiedad de los terceros empezaba a manifestarse pesada como un guiso de anclas. La expectativa de la prensa, hacía que el transcurso del tiempo sea vertiginoso hacia la resolución. Los periodistas llamaban a diario a su teléfono personal, el fiscal lo hacía esporádicamente con un recato profesional y Mirna le había dicho: Mira que en abril no me gusta ir a la costa.

Habría de hacer un esfuerzo especial para resolver a tónica en tiempo y forma.

A tónica – Resolución

 

Una nueva reunión del equipo ante el suceso del tercer asesinato luego de una desesperante pausa de quince días. El jefe estaba ofuscado y comenzó con un monólogo. Tiró con vehemencia un ejemplar de un diario sobre la mesa. Y dijo:

 

-         Amigos, se nos está escapando la tortuga, la prensa nos está marcando la cancha. Tomó el diario y con el dedo índice señalo el ´titulo “Crímenes de carnaval” ‘pero sobre todo, el subtítulo: “Drogas en la noche de Buenos Aires” ¿Cómo se nos pasó esto? Basta de buscar el misticismo al asunto y las sociedades medievales y esa poronga, esto es un ajuste de cuentas y tiene que ver con el comercio de drogas. El 70/30 puede referir a una cocaína de muy buena calidad que estaría circulando en la clase media alta porteña. Pero sobre todo el último mensaje encontrado en el cuerpo de Ricardo Clayderman y quiero que lo analicemos juntos: “La mesa grande de cumpleaños no te la liquido porque arreglaron conmigo a través de Groupon” entonces amigos: esto es una típica “mexicaneada” alguien, empezó a disputarle el mercado de los restaurantes al proveedor habitual, quizás con una merca de mejor calidad y a mejor precio. Usó el nombre de Groupon como un mensaje en clave. Groupon sería en sentido figurado; el nuevo proveedor. Tenemos que convocar urgente a los de toxicomanía y cruzar la información, pero tenemos que hacerlo rápido.

-         En este sentido jefe – interrumpió Ramona- estuve siguiendo la pista de los despedidos, me reuní con uno de ellos y por mi intuición, es incapaz de matar a una mosca, el otro, se mudó a Santiago del Estero hace como dos años.

-         Con más razón, la única hipótesis que tenemos es la de la merca – dijo Antonio un poco más calmado.

-         Sí, yo ya estaba en contacto con Toxi – dijo Ramona.

-         Bueno, pidámosle una lista de los proveedores de droga en Buenos Aires, sobre todo en Palermo y Villa Crespo.

-         Entonces, ¿corto la investigación sobre la Cábala, sociedades secretas? – pregunto Andrés sabiendo de antemano la respuesta.

-         Por supuesto. No va por ahí.

-         Y ¿Vas a traer gente? ¿Qué significa? Que es el segundo mensaje– preguntó María Gabriela.

-         Esa me desubica un poco – dijo el jefe.

 

Mientras el equipo seguía haciendo conjeturas y cruzando información, Antonio se abstrajo al recibir un mensaje de wasap que le había llegado hacía algunos minutos, era de su mujer: “María Elena va a pasar por tu trabajo a buscar la llave de Mar azul” contestó con un lacónico “Ok”.

Volvió su atención a la reunión para dar directivas concretas a la célula.

-         Andrés vas a reunirte con toxicomanía para averiguar sobre posible guerra de bandas, proveedores de droga y toda esa mierda. María Gabriela, en esta instancia no tiene relevancia las redes, los narcos no aparecen en las redes, salvo en la Deep; pero ahora necesito que te sumes a Andrés.

-         Listo jefe –

-         Y vos Ramona, vas a ir a laboratorio a revisar los elementos secuestrados nuevamente, no puedo creer que no haya dejado alguna huella.

-         Tenía que investigar a Clyderman, ¿eso lo dejo?

-         Sí, hay que establecer prioridades, me olvidaba. La fecha del corso que se suspendió, se va a pasar para la primera semana de marzo. Ya pedí colaboración a la división prevención del delito para apostar a varios agentes en las zonas peri corsos. Tenemos que agarrarlo con las manos en la masa.

 

La puerta de la sala se abrió y entraron María Elena y su novio Iván. ¡!!Hola Pa!!!  ¡!!Hola a todos!!! Él es Iván. Hola, respondió Antonio mientras le daba la mano al muchacho.  Su cara expresaba sorpresa, era muy celoso de su lugar de trabajo y no quería que nadie entrara, incluso, su propia hija.

-          ¿Te avisó mamá que venía?

-         Sí, claro, es por las llaves.

-         Sí, ya que ustedes no van ahora pensé en aprovechar

-         Sí, claro.

Antonio sacó el manojo de llaves de su bolsillo y se los extendió a su hija. Fíjate que la llave de la puerta de calle no hay que forzarla, cuando vaya, tengo que cambiarla y cuando prendan la bomba, no se olviden de apagarla cuando se llene el tanque. Sí, por supuesto, respondió María. A Iván le llamó la atención el despliegue de las pizarras y miró con atención las imágenes y los textos que allí estaban.

-         Pero esto es el circulo de cuartas – Dijo mientras miraba las fotos

-         ¿Qué dijiste? Repetilo – dijo enérgicamente Antonio

-         Claro, es el círculo de cuartas: C es do, a una cuarta de distancia está F, y luego, a una cuarta está Bb luego viene Eb, Ab, etc.

-         ¿Pero que es el círculo de cuartas?

-         Es un círculo que se forma cuando nos movemos por cuartas justas, o sea, C, F, Bb, etc. hasta llegar al punto de donde partimos.

-         Pero explicale a Papá que no entiende de música – dijo María.

-         Ah, perdón. Este es el cifrado americano que le llaman, la C equivale al do, la F equivale a fa, la B mayúscula y la minúscula al lado quiere decir Si bemol y así.

-         ¿Pero entonces esto tiene que ver con algo musical? – dijo Tormo como si una luz le bajara de arriba

-         Sí, pero no sé qué tendría que ver con todo esto.

-         Pero mira todo en detalle ¿Qué más ves en estos mensajes? – le señaló Antonio los cartelitos con las leyendas.

-         Ja ja. Que hijo de puta, perdón. 70/30 es el arreglo que hacemos los músicos con los bolicheros, 70 para nosotros y 30 para ellos. Esto no tendría que ser así porque ellos trabajan con la gastronomía y encima, se llevan un porcentaje de las entradas.

-          Seguí por favor, lee los otros mensajes.

-         Y nosotros le llevamos a la gente.

-         ¿Y esto? ¿Qué significa? – le preguntó el jefe tratando de dominar su ansiedad.

-         ¿Vas a traer gente? Jajá. Esto te dicen los turros cuando te dan una fecha

-         ¿Y este?

-         Los muy hdp. A veces, te dicen que algunas mesas las vendieron por el sistema groupon y no te la garpan.

 

Todos los miembros del equipo escucharon lo que dijo Iván. Se quedaron de una pieza. Nadie atinaba a decir palabra. Todo lo que venían investigando, caía súbitamente en saco roto. El caso giraba 180 grados.

-         Perdón, yo recién te conozco – dijo Antonio llevándose los puños de la mano a la boca- y estoy abusando de tu confianza, quiero que hagas un esfuerzo y pienses si te acordas de algún músico colega tuyo que tuviera problemas serios con algún empresario. Por favor te lo pido.

 

Iván se quedó pensativo un momento.

-         Me acuerdo de un caso de un conocido, o sea, amigo en el Facebook que puso algo así como que a los bolicheros los iba a matar a todos, algo por el estilo. Esto fue el año pasado si no me falla la memoria.

-         ¿Te acordás de su nombre?

-         Algo le habrán hecho al  pobre y advertía a los demás músicos: no toquen en Katmandú los van a cagar con la guita.

-         Decinos el nombre por favor

-         Le digo pero no sé qué tiene que ver con todo esto

-         No sabemos, pero tenemos que evitar que se produzcan más muertes. ¿Eso lo entendés?

-         Sí es así, se lo doy

-         Por favor.

-         Se llama Rubén Duran “el loco” es pianista y tiene un trío de jazz.

 

Antonio se dio vuelta y se dirigió al grupo. Ramona, averigua todo sobre el tal Rubén Duran. Andrés y María constaten si el dueño de Katmandú, aunque haya cerrado el local, coincide con alguna de las víctimas. Si estos datos coinciden, tenemos que pedir un allanamiento, dijo el jefe. Se acercó a Iván, lo abrazó y le dijo Gracias por el aporte, no te imaginas lo valioso de la información que me pasaste.

Todos ahora salieron de la sala para ejecutar la orden del jefe. Antonio llamó a la división policía judicial y salío de la sala de reuniones también. Iván y María Elena se quedaron solos sorprendidos de la dinámica que habían tomado los hechos. De pronto, se abrió la puerta y Antonio con un rostro como iluminado se dirigió a la pareja:

-         Que disfruten la casita de Mar Azul chicos y acordate de cerrar la bomba de agua cuando se llene el tanque.

sábado, 25 de septiembre de 2021

Palito

 

Una noche de verano del año año 2012, Palito Ortega hizo un gran show en el balneario municipal de Carhué. Compartió el cartel con “La dama del cacao” quien cantó tangos acompañada por dos guitarristas. La laguna y la noche cálida, fueron el marco de una jornada que para muchos;  quedó en la memoria. Para mí también dado que participé como músico en la banda de Ortega que dirigió Lalo Fransen.

Unas diez mil personas se instalaron cómodamente en sus respectivas sillas, algunos vecinos, las trajeron desde sus casas. Ya en la prueba de sonido a la tarde, se palpitaba la expectativa del show, las personas que decidieron instalarse desde temprano, matizaron la espera con mates y bizcochitos. No quisieron perderse nada y de esa manera; accedieron a un lugar cerca del palco.

Miré desde arriba como se iba poblando el predio, una brisa salada llegaba pronosticando que la fiesta sería aún mejor que la víspera. Me imaginé que así habrían sido esas noches estivales en temporada, sobre todo en la vecina Epecuén, antes de la criminal inundación que termino con el balneario. Mucha gente veraneaba en la laguna para zambullirse en las saludables aguas con alto contenido en yodo.

Luego del sound check , nos fuimos con los músicos y técnicos a darnos  un baño reparador al hotel, cenamos y volvimos al balneario dispuestos a no defraudar a toda esa gente y dar un buen espectáculo.

“La dama del cacao” quien fuera por algún tiempo, la heredera de un emporio exportador de cacao y chocolates; abrió la parte musical de la noche como “telonera”, con un repertorio de tangos y milongas clásicas. Me sorprendió. Cantó muy bien y mostró mucha soltura escénica.

Luego, el plato fuerte: el “Rey” con su atuendo blanco, presumiendo de que su estado físico y especialmente su voz, lo mantenían en carrera. Inició una recorrida por todo el repertorio que abarca cinco décadas ininterrumpidas. Se animó a tocar la batería y hablo sobre la influencia de Elvis Presley en su vida artística, dijo algo así como que “todos por entonces queríamos sonar como él

Una vez comenzado el show, se vio una multitud apasionada y muy atenta a los distintos climas del mismo, pero a su vez: ordenada. Nada podría irse de control aquella noche, como en un semáforo de una calle de Tokio a la hora pico.

El momento más emotivo se produjo cuándo “El autodidacta tucumano” dijo unas palabras acerca de un amigo que la vida le había arrebatado en forma temprana, mientras hablaba, comenzó a rasguear su guitarra: recitó la letra y el público no sabía de quien se trataba hasta que en la pantalla que cubría la parte posterior del escenario, apareció la imagen de Sandro;  explotó en ese momento un estruendo de exclamaciones seguido del llanto de muchos de los presentes. ¿Un golpe de efecto? Quizás, pero lo que me quedó claro es que los artistas populares se meten hasta las vísceras en el imaginario colectivo.

Antes de terminar, para darse un gusto personal; cantó “Sabor a nada” de Dino Ramos. Terminó bien arriba con “Tengo el corazón contento” y esa canción fue el reflejo de esa noche de concierto. Luego los bises con el típico canto de “Una más y no jodemos más” que se universalizó como un pedido culposo y piadoso de los recitales. Esta gente también tiene que descansar, diría mi abuela.

En los años setenta había dos cantantes populares en el país, ellos eran: Palito y Sandro. Discutíamos con mi amigo Julio con respecto a ellos. Estábamos en bandos diferentes en esa grieta, yo era de Sandro y él era de Palito. Palito es más espontaneo me decía Julio; tratando de llevarme a su parcialidad. Sandro, es el símbolo de lo latino, de lo panamericano. Con sus contorsiones y tembleques  proyecta una especie de rayo seductor colectivo, le decía para traerlo a mi bando. Ramón Bautista llega al corazón de la familia argentina, simboliza la lucha de alguien que se hace desde abajo y conquista al público desde otro lugar, retrucaba Julio ampliando sus argumentos. Esa discusión, nunca fue saldada.

El protocolo del sentido común, si existiera tal especie, indica que a dos instituciones de esta dimensión; “La dama del cacao” y “El trovador de las familias” los tiene que recibir el intendente del pueblo. Así pasó esa noche luego de finalizado el concierto; el intendente de Carhué, los recibió en la municipalidad y les entregó souvenirs de la última de las encadenadas. “La dama del cacao” como no podría ser de otra manera, les entregó a las otras “Instituciones”: chocolates de la mejor versión de su fábrica.

Luego de esa ceremonia íntima que pudimos espiar a través de la cortina de la municipalidad, emprendimos el viaje de regreso.

“Palega ortito” como lo nombraban algunos en una suerte de lunfardo que cambia el orden de las sílabas: se sentó en el micro con ganas de compartir los chocolates que le habían regalado con sus músicos y técnicos, y además, acompañarlos con alguna bebida espirituosa. Paramos en un kiosco a la salida del pueblo y el “Rey” mandó a un asistente de su producción a comprar un whisky que sea bueno, cuando vino el asistente con la botella, fue inspeccionado por el “changuito cañero” Quien dijo en voz alta: Gracias, pero deben tener algo mejor. Decidió bajar el mismo para la elección del Scotch para sorpresa del empleado del “Open 24”  Efectivamente, tenían uno que “arrimaba el bochín”

Ya con los insumos necesarios para matizar un viaje largo, emprendimos el regreso. El chocolate se repartió en forma equitativa entre los que decidimos no dormirnos y el líquido era suficiente. El ex gobernador de Tucumán, puso videos de antiguas actuaciones suyas como cantante, vimos un concierto completo en Chile y comentó algo sobre el paso del tiempo.

Transcurridas las horas, nos quedamos solos, casi todos los compañeros se fueron a dormir a las cuchetas del micro, a mí siempre me costó conciliar el sueño en los viajes.

Le pregunté si se acordaba de la actuación en Lincoln en los años setenta, claro que sí. Fue en un club enorme y estaba colmado de gente – me dijo. Recordamos al gran baterista “Pocho” Lapouble que, a la sazón, era quien dirigía su banda. También le pregunté por Rubén Barbieri quien fuera mi profesor de trompeta y también integró su orquesta.

Esa noche, tuve la sensación de encontrarme con un tío a quien hacía mucho que no veía y me contó sus aventuras, me quedé con la mejor versión de su persona.

Los viajes y el chocolate  mejoran la visión del mundo. 

sábado, 11 de septiembre de 2021

 

Sarmiento

Crónicas de viaje

Si venís desde el norte, podes tomar Sarmiento doblando a la derecha en Cerrito antes de que se convierta en Lima, en cambio, si venís desde el sur, la tomas doblando hacia la izquierda en Callao, pero si seguís por Sarmiento, podes llegar hasta el parque Centenario. Al prócer que le dio nombre a esta arteria urbana también lo podes abordar desde distintos tópicos ya que fue maestro, militar, escritor, presidente, senador, periodista.

Polémico, contradictorio y visionario, agrego. Cuando me interesé un poco más en la literatura, siguiendo la premisa de Borges, a saber, leer más que escribir, escuche muchos elogios de Sarmiento como escritor,  conseguí un ejemplar de Recuerdos de provincia de esos que están en la mesa de ofertas, de papel rústico y tapas duras (Cosidas y pegadas) esas ediciones me gustan mucho, también un Facundo “de bolsillo”.

El verano pasado, siguiendo el impulso de una epifanía, llegué a San Francisco del monte de Oro – San Luis; un lugar que no está comprendido en el circuito turístico habitual. No sabía que en este pueblo, Sarmiento fundó la primera escuela del país cuando tenía 15 años, vivía por entonces con su tío el fray José de Oro. Cuando pregunté si el nombre del pueblo se debe al fray, las opiniones estuvieron divididas, algunos afirmaban esa hipótesis, pero otros, dijeron que se debe al contenido de mica que tienen los cerros, entonces, cuando se baja desde la ruta hacia el pueblo a la tardecita, se ve un reflejo dorado por la luz del sol y por ello se llama “Monte de oro”. Pero lo que más me impactó, es que los que me contaron anécdotas de Sarmiento, lo hicieron como si transcurriera en un presente eterno, como si el cuyano alborotador viviera todavía en ese lugar y fuera posible verlo con tan solo doblar una esquina. Los parroquianos, con la impronta de un chisme de barrio, relataban con cierta tendencia a la exageración, como se debe, las razones por la cual el joven Domingo vivió ahí: “A Sarmiento lo mandaron a vivir con el tío porque la madre no lo aguantaba más en su casa” “Lo mandaron con el tío para ver si se enderezaba de una buena vez” esto demuestra el aspecto L’enfant terrible  de su personalidad relativizado en las biografías de la historia oficial, se me ocurre que hubieron de opacar el Oro para que resaltara el bronce.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Choferes II - Elbio

 

Choferes II

Elbio

 

En las giras largas, el “Langa Solís” contrataba al Cordobés, que era un hombre con un volante redondo como extensión de su cuerpo, podía manejar miles de kilómetros sin bajarse del micro, era feliz conduciendo y contando anécdotas o chistes mientras alguien le alcanzara un mate y lo escuchara.

Los viajes con Elbio Mazzuco, así se llamaba el cordobés, eran divertidos y se hacían más cortos. Cuando se acercaba a una caminera, se producían momentos muy cómicos, el “Gordo” Elbio gozaba diciéndoles datos equívocos, a sabiendas de que tenía todo en regla en el vehículo.

Los camineros, luego de una inspección detallada del micro, le preguntaban  a quien transportaba, a músicos les contestaba Elbio, entonces, atendiendo al prejuicio sobre la bohemia de los artistas, le pedían autorización para subir y revisar las cuchetas para, presumiblemente, encontrar drogas. Ante el resultado negativo sobre la portación de estupefacientes, los policías volvían a la carga y se escuchaba un dialogo así:

-          ¿A quién dijo que transporta?

-         Al conjunto Los Harlem Globetrotters.

-         ¿Qué música hacen?

-          Cumbia

-         ¿No tendría un compact disc para llevarle a mi mujer?

-          No, de ellos no me queda pero te puedo dar uno del “Langa” Solís.

 

Los coimers se empezaban a avivar que les habían tomado el pelo pero ya era tarde, Elbio ponía primera con una sonrisa dibujada en su rostro, miraba por el espejo interior para buscar complicidad, nos reíamos y pensábamos; zafamos nuevamente pero algún día vamos a quedar pegados.

Un día de feriado nacional, íbamos viajando a Chos Malal desde Neuquén capital por la ruta 40, nos paró un retén de la Gendarmería nacional y con caras de pocos amigos, subieron al micro. Un gendarme empezó a contar en voz alta a las personas que viajábamos: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14. Cuando concluyó, Elbio le dijo: 15 te gané. Nos miramos todos porque  pensamos que quedaríamos demorados. No pasó nada, el gendarme hizo Oídos sordos y se bajó molesto sin decir más palabras.

La adrenalina de las situaciones problemáticas que se generaban en los viajes, lo ponían eufórico. Una noche en Santa Rosa (La Pampa) el dinero para pagar el show del “Langa” no aparecía y luego de muchos cabildeos, hubo que desarmar los equipos y retirarnos sin tocar. El local estaba colmado de gente y las consecuencias podrían ser tremendas para todos nosotros porque los ánimos se caldearían en la provincia del caldén.

 Los plomos comenzaron a desarmar con el mayor disimulo posible los equipos y los iban cargando en el micro. Para tapar el operativo “retiro”, dos músicos simularon una discusión en un rincón alejado del escenario, la controversia inventada era la siguiente: Beto sospechaba que Mario merodeaba por su casa para conquistar el corazón de su hija adolescente y eso no se lo iba a permitir. Yo te conozco, le decía Beto, vos sos un mujeriego y te quiero lejos de mi hija ¿me entendiste? Pero yo estoy enamorado de tu hija Beto, ¿qué parte no entendés?  Y Yo te voy a cagar a trompadas ¿Qué parte no entendes? No te quiero ver ni cerca de mi casa. Yo voy a cambiar te lo prometo. Ni se te ocurra, yo te mato, acordate lo que te digo. El tono de la discusión fue subiendo y estaban a punto de agarrarse a las piñas.

Las actuaciones fueron muy convincentes  y atrapó la atención de gran parte de la concurrencia. Cuando los plomos terminaron de cargar, les hicieron una seña con el pulgar a los “actores” quienes  se fueron a los gritos hacia la salida.

Algunas personas se empezaron a avivar que el “Langa” no cantaría y se generó un murmullo creciente. Nos subimos todos al micro y Elbio se lanzó por las calles de la ciudad a toda velocidad.

Parecían Jack Nicholson y Will Sampson en “Atrapados sin salida” que hijos de puta, gritaba Elbio mientras pasaba las bocacalles en contramano y sin mirar.

Algunos autos nos siguieron para cagarnos a trompadas pero la maestría del conductor hizo que llegáramos a la ruta despistando a los perseguidores.

Otra noche de esta gira “Trágica y nebulosa”  íbamos a tocar a Luján con el “Langa” y nos enteramos de la triste noticia: Gilda se había accidentado cerca de Ceibas. Escuchamos en la radio, que entre los fallecidos en el accidente, estaba nuestro querido Elbio. Se produjo un silencio pesado, nos quedamos sin palabras.

El micro en donde tantas veces viajamos, se convirtió en el santuario que recuerda a Gilda. Quedó a la orilla de la ruta y las noches de baile, se escucha la risa del Gordo Elbio.

sábado, 10 de julio de 2021

Sugestión a la carta

 

Sugestión a la carta.

 

Cuando trabajábamos con él, sabíamos que algunas cosas pasarían. A mi compañero Gigio: le gustaban mucho las situaciones bizarras o  aquellas que se salían de lo común y mientras hacía vibrar la caña de su saxo tenor; relojeaba posibles hallazgos en ese sentido.

Estábamos haciendo la Temporada de verano en Mar del Plata con la orquesta “Los Ángeles”, se sumaba para completar el elenco el animador que llevaba el hilo conductor del espectáculo.

Él, se llama Oscar Di Tullio,  quien tuvo su cinco minutos de popularidad cuando condujo por la televisión un programa de juegos: “El casino del 9”.  

Con esta formación, tocábamos en “Ferimar” que era un gran galpón en la zona del puerto con puestos de venta de ropa y misceláneas, patio de comida y un show pensado para después de la playa. Los fines de semana, tocábamos a la noche en un restaurante céntrico.

La cena show en el restaurant se dividía en dos partes, una entrada de música instrumental mientras la gente comía, con un repertorio amigable con la digestión, tranquilo y sin sobresaltos. En la segunda parte, hacía su aparición Oscar: vestido de elegante frac negro, camisa blanca y moño al tono. Los zapatos acharolados de un brillo impecable. La muletilla para empezar su faena era la siguiente: Como suena la orquesta Los Ángeles fuerte el aplauso señoras y señores - Se producía el primer aplauso de la noche. El último tema instrumental de la segunda parte era De Buen Humor  (In The Mood) entonces el animador redoblaba la apuesta interpelando a los presentes: ¡!!No tiene nada que envidiarle a la orquesta de Glenn Miller señores!!!.- Y el aplauso se renovaba con más fuerza. Luego venía una parte de música cantada para bailar y más tarde, cuando la playa había sido conquistada y el músculo y los reflejos estaban aletargados por efecto del alcohol; el animador hacía su propio show.

Voy a relatar aquí lo que pasó un día, de esos en que se reiteraba el formato que tenía éxito, o eso al menos era lo que creíamos.

Preguntó en primer lugar si había matrimonios que cumplían años de casados, siempre había algún aniversario, una mujer levantó la mano, el marido miró a su compañera y se mostró sorprendido. Los hizo pasar para homenajearlos. Todo lo hacía con una aparente solemnidad y ubicando bien los tonos de su alocución:

-         Hermosa pareja que hoy cumple años de casados ¿Cuántos años de casados cumplen mi amor? – le decía a la mujer

-         Cuarenta

-         ¿Cuarenta años? Esto merece un gran aplauso. El público esperaba la evaluación del conductor sobre los momentos en que debería aplaudir y obedecía.

-         Y voy a ser curioso: ¿Qué te regalo el caballero?

-         Una cadenita

-         ¿Cuarenta años y te regaló una cadenita? Y seguro que es enchapada. Miraba buscando la complicidad de la gente y se produjeron las primeras risas. El hombre se rio también.

-         Pero que miserable, con todo respeto lo digo eh- Miró al “caballero” para tantear si podía seguir en esa línea.

-         ¿Cómo es su nombre caballero?

-         Ricardo

-         Ricardo, muy bien: ¿a qué se dedica Ricardo? Antes de que el hombre, a esta altura “la víctima”, pudiera responder, el alejó el micrófono y dijo lo que supuestamente le había respondido el entrevistado.

-         Traficante muy bien. El público soltaba una carcajada con ganas.

 Está bien, cada uno hace lo que puede para ganarse la vida- remató como para suavizar. La víctima movió su dedo índice de un lado hacia otro para negar lo que dijo el animador.

Entonces, esa situación le daba pie para contar un chiste:

-         Resulta que me encontré el otro día con un compañero de la escuela, le dije ¿Cómo andas Alfredito tanto tiempo? Acá andamos, ¿A qué te dedicas? Trafico órganos humanos. Me contestó mi amigo. Tú no tienes  corazón, le dije. Ahora no tengo, pero recibo uno la semana que viene. Este chiste no era de resultado unánime, algunos ponían cara de repugnancia.

-         Volvemos a la pareja que estamos homenajeando. ¿Cómo se comporta el caballero?

-         Bien,

-         ¿La trata bien? ¿Le trae regalos?

-         Sí, regalos…

-         Cada cuarenta años, ya veo. Bueno, no pierda la esperanza, cuando cumplan ochenta años de casados le va a traer una cadenita de oro.

Cuando percibía que el “homenajeado” podía resistir un poco más, lanzaba su misil más agresivo:

-         Le hago una pregunta caballero: ¿Usted anda bien de la próstata?

-         Sí, ¿porque me lo dice?

-         No, porque lo observé que se levantó y fue muchas veces al baño.

En ese momento, el público estallaba en una carcajada homérica y nuestro “Don Francisco” sabía que había llegado al límite de lo posible y ponía su cara más seria y a continuación, peroraba con un monólogo tan kitsch como efectivo:

-         Esto que hago es una apelación al humor y a reírnos de nosotros mismos, espero que el caballero no se haya enojado. Lo miraba de reojo para corroborar  su estado y esquivar una potencial piña. Porque como dice mi amigo Jorge Corona; mala palabra es hambre, violencia, destrucción, no lo que hacemos los humoristas y conductores para pasar un momento agradable.

La gente lo interrumpió con un aplauso, ahora sí unánime y algunos gritos de ¡!!Bravo!!! Oscar se dio vuelta y miró a la orquesta como diciendo, zafé una vez más.

-         Invito a este hermoso matrimonio a sentarse con un fuerte aplauso y ahora hablando en serio,gracias por su sentido del humor caballero. Le daba la mano al señor y un beso a la señora.

Nos miramos con Gigio y sin decir palabra, pensamos que Oscar era un maestro de la psicología de la calle, aunque, coincidíamos en que el límite del buen gusto, lo había traspasado ampliamente.

Por esos años, había llegado a la argentina el ilusionista David Copperfield y revolucionó el concepto de show de magia que se conocía hasta entonces, había incorporado la levitación y otros efectos especiales. Oscar no dejó pasar ese dato e incorporó su propio show de ilusionismo, lo hacía al final de la noche. Se vistió con una capa negra y larga y se pintó los ojos. Para ese momento, nos encomendó que tocáramos sonidos incidentales que generaran misterio, yo puse la sordina a la trompeta y dibujé sonidos arriba de acordes con tensión “a lo Wagner” que producía la base de la orquesta.

Salía al escenario y la gente aplaudía con cierto nervio, no sabía si tomarlo en serio o no. Miraba con cara de pocos amigos y fijaba la vista en alguna persona que él consideraba vulnerable.

-         Señoras y señores, en esta parte del show, les pido la mayor concentración porque me demanda mucha energía y desgaste físico. Ustedes saben que se está presentando con mucho éxito en el país el ilusionista David Copperfield, bueno, les cuento que tuve la suerte de verlo en su hotel de Buenos Aires y me pasó algunos trucos para que incorpore en mi performance. A raíz de esto, y con la profesionalidad que me caracteriza, fui a tomar clases de levitación, llegué al lugar que indicaba el aviso y pregunté por el profesor: “Ahora baja” me respondió el secretario. Ahora llega el momento de mayor concentración. Pare la orquesta. Voy a invitar a alguna persona que quiera comprobar mi poder de hipnosis que me legó mi amigo Copperfield. Ustedes saben que no le cede a cualquier persona su secreto. En primer lugar: ¿Hay alguna persona impresionable en la sala? Si es así, le pido que en esta momento, salga a fumar o al baño. Bien, ahora: ¿Quién quiere pasar al escenario? Les recuerdo que esta prueba está muy probada y que nadie va a salir afectado, está chequeada por la sociedad argentina de cardiología. ¿Nadie se anima?

Al cabo de algunos segundos tensos, alguien se paró tímidamente de su silla y Oscar pidió un aplauso fuerte para la señora, por lo general, eran mujeres quienes se animaban a someterse a esta prueba. Entonces la mujer avanzó hacia el centro del escenario. Para darle más dramatismo al cuadro, le preguntó:

-         ¿Usted está segura de lo que va a hacer?

-         Sí - La mujer se rio nerviosa.

-         Bueno, le pido que a partir de este momento me mire fijo a los ojos, nada le va a pasar, confíe en mí,  deje los pensamientos para otro momento, sólo míreme fijo. Ahora sí le voy a pedir a la orquesta que me acompañe con algunos sonidos que nos lleven a un clima propicio. ¿Está lista? Bien, la voy a envolver con mi capa, usted no se asuste. A la cuenta de cuatro, usted se va a dormir.

La cubrió con su brazo derecho de manera que quedara semi oculta para él público. La capa cubrió el cuerpo de la mujer, sólo se veía la cabeza  como en un retablo de títeres. Le susurró cosas al oído buscando complicidad para llevar adelante el cuadro.

 

-         Bien, ahora sí. Silencio por favor. A la cuenta regresiva de cuatro, Usted se va a dormir. Cuatro, tres, dos, uno…

 

La mujer comenzó a aflojar suavemente la tensión muscular y se desplazó hacia abajo, Oscar hizo un esfuerzo para mantenerla de pie, trastabilló y miró hacia la orquesta como pidiendo ayuda. Reculó unos pasos y de reojo vio el waffle de sonido, se apoyó con una mano para no caerse y decidió salir de esa situación.

-         Bueno, a la cuenta de cuatro, Usted se va a despertar: cuatro, tres, dos, uno.

La mujer despertó con cara de asombro. El aplauso fue general, alguien se paró y lo siguieron todos.  Se escucharon los bravos ahora vociferados por más personas. En ese momento, con la orquesta, tocamos el tema de cierre. Era el final del show. Oscar saludó varias veces agachando su cabeza y abriendo sus brazos como el hombre de Vitruvio y luego, con un saltito elegante, desapareció de escena y se dirigió hacia el camarín, Tocamos una vuelta más del tema y crecían los rumores de satisfacción en la gente. Cuando se produjo el silencio de la orquesta, pusieron música funcional y nos retiramos también elegantemente. Cuando nos reunimos con Oscar en el camarín, estaba secándose la transpiración y parecía agitado.

-         ¿Ustedes pueden creer que la vieja se durmió en serio?


 


jueves, 30 de abril de 2020

Convivencia




Convivencia.
Ed Pareta 30/4/2020

Tuve la suerte de caer en una casa donde usan la expresión “Es de buena madera” para referirse a una cosa o persona noble, y nunca usan “sos de madera” para referirse a una persona de pocas luces. No me quejo. El trabajo es bastante bueno aquí, solo hay que soportar las discusiones que tienen encima de mí, sobre todo en la cena. A veces, hasta quiero aprender a hablar para refutar algunas cosas que escucho. El otro día, hará una semana  -ya me acostumbré a medir el tiempo como ellos, mantuvieron una discusión acerca del existencialismo. De eso no entiendo.  Fue brava: en un momento creí que se iban a las manos. Pero eso no va a pasar, solo es la efervescencia del vino que los pone chispeantes. Cuando ellos derraman el vino, yo lo recibo de buena manera: eso sí, no soporto la lavandina que me pasan al otro día. Que porquería la lavandina.
Los desayunos son más tranquilos; por lo general, hablan de ecología, de eso entiendo mucho, me interesa y paro mis antenas. Están preocupados: el mundo va a la deriva, dicen. Suelen estar de acuerdo en el pesimismo y no pelean. Las charlas se cierran casi siempre de la misma manera: uno de los dos pregunta “¿Cómo será tu día hoy?”,  y el interrogado presenta una lista de actividades que va a desarrollar en la jornada. Levantan las cosas que contengo en una práctica de cooperativismo tácito, y pasan un trapo ligeramente, celebro que no sea exhaustivo, me encanta la miel que baja por mis vetas, espero ese momento de la mañana.
El resto del día, poco y nada.  A veces ella compra una porción de torta para la merienda, por lo general es de chocolate. Creo que es el invento humano que más me gusta.  La disputo, eso sí, con los dos gatos que se lanzan desesperados hacia las migajas, pero algo siempre queda para mí.
No me quejo. El trabajo que derivó de mi condición de árbol no es pesado. Peor hubiera sido soportar la permanente humedad que se padece en un barco o la quietud decorativa estampada en una pared de comisaría. Son raros los humanos. Extraño el bosque.

sábado, 18 de abril de 2020

Medanos


Médanos
Ed Pareta abril 2020


Esa tarde de verano caminamos más lejos de casa, no había que ir  a la escuela al otro día. Cuando voy con mi hermano Roberto, no tengo miedo. Una vez me defendió de un chico más grande que yo, que era del pueblo nuevo; me había hecho una trabada y caí para adelante. Por suerte mi hermano estaba cerca y vio todo, lo corrió mientras le gritaba que me dejara tranquilo o le iba a romper los dientes de una trompada. Cuando volvió me dijo con la voz agitada: -“Este no te va a molestar más”-.
Salimos del pueblo y caminamos por las vías en dirección a los médanos; nunca venimos para este lado, mami siempre dice-“¡No vayan a los médanos!”
_ ¿Vos sabes porque no nos dejan venir para acá? le pregunté
_No, nunca me lo dijeron.
Mi hermano es cinco años más grande que yo y es grandote, siempre me cuida para que no me pase nada. Mientras caminábamos, me imaginaba qué es lo que hay allá: ¿un hombre malo? ¿Un viejo que les pega a los chicos? ¿Animales salvajes? Papi contó que una vez apareció un puma en el campo de Silvi. De pronto escuchamos unos ruidos entre los pastos al costado de las vías y algo se movió rápido. Mi corazón latió fuerte. _Es un cuis – dijo mi hermano. Alcanzamos a verlo cuando bajó por la montañita y se perdió en una cuneta.
_ ¿Y si viene el tren justo ahora? – pregunté
_No, ya pasó el tren que viene de Buenos Aires.
Yo me quería volver pero no dije nada, hacía calor y el sol todavía estaba alto. No se veía a nadie por ahí, solo pajaritos, mariposas y algún perro vagabundo.  _Allá se ven _dijo mi hermano y camino con más entusiasmo. Pensé en la hora de la comida, tenía hambre y sed pero no me quejé, Papi y Roberto me cargan cuando voy a la obra con ellos, me dan un martillito y una bigornia y me mandan a picar ladrillos para el contrapiso, mi mamá me prepara dos sanguches y bebida y yo cada cinco minutos paro para comer, ellos dicen que soy haragán y se ríen.
Por fin llegamos a los médanos, nos quedamos mirando un ratito y me tranquilicé, ahora pronto volveríamos a casa. Roberto se puso a escarbar, la tierra estaba blandita porque había llovido el día anterior. Yo también escarbé mientras miraba para todos lados por si aparecía alguien.
_ Mirá – me dijo
_ ¿Qué es?
_ No sé, parece una punta de flecha, es de piedra.
_ ¿De quién sería?
_De los indios.
_ ¿De los indios? pregunté mientras miraba si venían a buscarnos.
_Sí, papi me dijo que acá había indios.
_ ¿Y ahora?
_No, ya no.
Seguimos haciendo un pozo en el costado de un médano. Mis manos se habían puesto negras del barro, miraba la sombra y parecía un gorila grande, lo agarré del cogote a Roberto.
_ ¿Qué haces?  
_ Mirá la sombra, parece un gorila.
_ Para, acá hay algo.
_ ¿Qué es?
_No sé, ayudame, anda sacando la tierra a un costado.
Roberto siguió escarbando con más fuerza y de reojo vi algo blanco, redondeado.
_ Es algo duro.

Lo golpeó con la punta de flecha que habíamos encontrado, sonaba hueco.
De pronto Roberto sacó una bolsa del bolsillo y guardó  aquello, se paró y me dijo: Vamos - Y salió corriendo, yo atrás de el sin saber lo que había puesto en la bolsa, corrimos y corrimos un tiempo largo, cuando las fuerzas no nos dieron más, paramos.
-         ¿Qué había?
-         Una calavera.
-         ¿En serio?
-         Debe ser de un indio.
Caminamos sin decir nada hasta que llegamos al paso a nivel, doblamos a la derecha y ya estábamos de nuevo en el pueblo.
- ¿Pero lo trajiste ahí en la bolsa?
- Sí, no digas nada.
- Escuchame, “Gurrumín”, cuando lleguemos a casa, vos entretenela a mami y yo paso directo a la pieza.
- Está bien, pero no me gusta nada esto.
- Quedate tranquilo, no va a pasar nada.
Yo soy el menor de cuatro hermanos: dos varones y dos mujeres. A mí me dicen Gurrumín. Comparto el cuarto con mi hermano, y por ser el más chico, a veces me salvo del enojo de papi. Como esa vez que se levantó de la siesta y nos encontró fumando “Fontanares 12” debajo de la higuera. Manoteó una madera con un clavo y nos corrió; yo me tiré debajo de la cama y estuve ahí un buen rato hasta que todo se calmó.
- Hablé con mami que nos preguntó dónde habíamos estado.Pero Roberto guardó la bolsa rápido y contesto antes que yo:
- En el club.
- Qué raro, porque el Vasquito vino al bar con su papá, venían del club y no me dijo nada de que los había visto– dijo mami.
- Sí, lo vimos al Vasquito pero él no nos vio porque después nos fuimos al campo de Cappa a cazar pajaritos.
- Bueno, lávense las manos que pronto va a estar la cena.

Nos miramos aliviados, aunque yo no podía con mis nervios. ¿Cómo haríamos con eso ahí? ¿O mi hermano tendría otro plan? ¿Lo llevaría al baldío que queda antes de la casa de la tía Isabel,  No pude preguntarle en ese momento. Nos lavamos las manos y nos cruzamos con las chicas que nos miraron como diciendo;- “Ustedes esconden algo”-. Casi siempre comemos los cuatro porque mami y papi atienden el restaurante. Yo miraba el plato para no mirar a mis hermanas a los ojos. No tenía que contar lo que escondíamos,  porque Roberto se enojaría conmigo. Las chicas ayudaban con las tareas de la casa y sirvieron la comida como todos los días. El colchón de arvejas es uno de mis platos preferidos, la comida me distrajo por un momento.  Después de comer,  me fui un rato al salón del bar donde casi todas las noches hay guitarreada, no quería irme a dormir con ese coso en algún lugar de la pieza. Papi cantaba alguna zamba con el Clifton en los labios y apagaba las brasas que quedaban en la parrilla y; después dijo: “Se cerró la cocina” como para que nadie le pidiera algo más de comer.

A la una de la madrugada, todas las noches se corta la luz en el pueblo hasta las seis. En verano, me dejan estar hasta un poco más tarde: me mandaron a acostar a las doce; mis hermanos se quedaron hasta que cerró el bar y ayudaron  a limpiar. Fui a la pieza, prendí la luz y me tapé todo aunque hacía calor. Dejé la luz prendida. Intenté dormirme pero no pude, no sabía todavía dónde Roberto había guardado eso. Miré debajo de mi cama pero ahí no estaba. Transpiraba y el corazón era un galope de caballos. Al rato, vino Roberto a dormir:
- ¿Qué hacés tapado con el calor que hace? ¿Le tenés miedo a una calavera?
- ¿Dónde la guardaste?
- Acá en el ropero, mañana vemos que hacemos, no le tengas miedo, los   muertos no molestan, hay que tenerles miedo a los vivos como dice papi.
- Sí, tenes razón - le dije.
Luego, una vez terminada la tarea y preparado todo para el otro día, mami pasó a rezar el padre nuestro y nos dio las buenas noches, apagó la luz y quedó todo en silencio. Un perro ladró a lo lejos, no se veía  nada, no se escuchaba nada. El tiempo no pasaba, hice fuerza con los ojos para cerrarlos más y que pareciera que me dormía. Los abrí de nuevo, creí ver una claridad, los cerré rápidamente porque me asusté. Se me puso la piel de gallina y seguí transpirando. Pensé: Soy un tonto. No pasaría nada como me dijo Roberto. Ojalá tuviera la serenidad de él: para eso tenía que esperar a ser más grande. El tiempo no pasaba. Cada tanto abría los ojos para ver si ya estaba clareando, pero seguía todo oscuro.
El indio apoyó la flecha larga en mi pecho, me dijo algo que no entendí y con cada  palabra me afirmaba más la punta de la flecha, me lastimaba. Estaba enojado. Estaba con un indiecito y busque su mirada para entender, pero también me miró mal. Pensé que me iba a morir. Intenté llamar a Roberto para que me defendiera pero estaba paralizado, no podía hablar.
-         Chicos, a levantarse.
Me desperté sobresaltado, no sé cuándo me dormí, ya era de  mañana. El sol entraba con fuerza por la ventana. Roberto todavía dormía. Respiré hondo, me tranquilicé, después  me reí: no había pasado nada, había sido solo mi imaginación. Me senté en la cama y sentí una molestia, me llevé la mano al pecho y con el dedo toqué  un agujero chiquito que había traspasado la remera.

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