sábado, 19 de abril de 2025

 


Borges en la radio




 

Hasta la hora del ocaso amarillo (…).

“El oro de los tigres”, Jorge Luis Borges

 

            La siesta en los pueblos suele ser reglamentaria; no porque haya que dormirla, sino porque todo se para. La actividad hace una pausa, las oficinas cierran, los comercios cierran y hasta los pájaros merman su piar.

            En el año 1979 ya había terminado el secundario, y la aplicación más lógica de mi flamante título de perito mercantil la encontré en un trabajo de repartidor de cigarrillos y golosinas. En esa empresa ya estaba mi hermano mayor, razón por la cual conseguí el puesto. Luego del vértigo inicial de manejar una camioneta furgón —era la primera vez que lo hacía—, encontré la manera de sobrellevar la rutina laboral. Las mañanas eran el momento de mayor actividad, y la siesta demarcaba las horas más tranquilas de la tarde.

            El límite se daba sobre la una de la tarde. Los propietarios de los comercios que visitaba sobre esa hora denotaban la ansiedad del inminente almuerzo; ya “picaba el bagre”, como decíamos. Pasado ese momento del día en que se troca el saludo de buen día a buenas tardes, enfilaba para mi casa con la satisfacción de haber transitado el período de mayor esfuerzo del día. Entraba en casa y el aroma le agregaba certeza a la imaginación: el almuerzo podía ser lengua a la vinagreta, milanesas con puré, colchón de arvejas o fideos con estofado. Todas recetas que mi madre cocinaba y cuyos olores conocía de sobra. El mueble parlante —como le decía internamente a la radio— estaba encendido desde la mañana en la cocina-comedor. Los programas se sucedían con sus diferentes tonos, a la mañana altivos y por la tarde más pausados.

            En el mes de agosto de 1979, Antonio Carrizo entrevistó a Jorge Luis Borges en los estudios de Radio Rivadavia; fueron diez encuentros en los que desmenuzaron palabra por palabra la obra del escritor. Recuerdo, en particular, algo que dijo Borges: a él le apasionaban los letreros de los carros de la Buenos Aires antigua, pero se lamentaba no poder ver los de los camiones por su ceguera. En la modorra de la sobremesa y antes de que la siesta se ejecutase en la cama como debe ser, esas dos personas hablaban en la radio con el tiempo a su favor. Para el escritor, el tiempo y la eternidad eran sus obsesiones. Carrizo, cuyo lenguaje campechano nos resultaba familiar —a diferencia del erudito de su entrevistado—, conversaba sin poder disimular su admiración. Las charlas transcurrían en segmentos de veinte minutos sin interrupciones comerciales. Las dos voces contrastaban: la voz de Carrizo era firme y denotaba seguridad, la de Borges dudaba y le indicaba al entrevistador que omitiera la lectura de tal o cual poema porque no era bueno. Me daba la sensación de una falsa modestia.

            El tiempo pasaba lentamente y la arena fina se deslizaba desde el espacio de arriba hacia el de abajo a través de un agujero chiquito: No se detiene nunca la caída /  Yo me desangro, no el cristal. El rito / de decantar la arena es infinito / y con la arena se nos va la vida.

            “La vida y el canto” se llamaba el programa del villeguense que me acompañaba en las sobremesas de una etapa en la que había conciliado las dos actividades que aparecían como contradictorias: trabajar o estudiar. Había cumplido con la cronología de estudiar y luego trabajar; me sentía contento, realizado.

            Durante el mes del año en que el viento inquieto preanuncia un cambio de estación y durante sendas jornadas de charla amable, Borges asentía las afirmaciones de su interlocutor o, a lo sumo, corregía sutilmente algún concepto, respondía las preguntas luego de pensar algunos segundos volcando su cabeza hacia atrás. Lo sé porque años después volví a esas conversaciones, que quedaron grabadas en video. En ese limbo de siestas, escuché que Carriego era amigo del padre de Borges y que lo creía el fundador de la literatura argentina contemporánea; que tenía un abuelo coronel a quien le admiraba su coraje y le dedicó algunos poemas; que un abogado y político encontró su destino latinoamericano el día de su muerte; que había un hombre que recordaba todo. También, escuché el argumento del porqué de la elección de un vocablo por sobre otro para el título de un poema, mítica en lugar de mística. Mítica me parece más acertado, decía Jorge Luis, aunque mística tampoco estaría mal. Escuché hablar de Macedonio Fernández, de Lugones, de Kipling, de Virginia Woolf, de Shakespeare, de Poe, de la importancia de Las mil y una noches, de los dones, de la eternidad, del tiempo, de los malevos, de Palermo, de Adrogué, de Montevideo, de los antiguos arroyos de Buenos Aires, del hombre de la esquina rosada, del rojo escarlata: hasta la hora del ocaso amarillo.

            Y la hora del ocaso amarillo para mí, por suerte, era aquella en la que el sueño bajaba y había que ir del living a la cama para efectivamente dormir la reparadora siesta. Todo queda guardado en la memoria, dice una canción.

            La paradoja del interés para con ese programa era que a mí me había resultado pesado castellano en el colegio: apenas distinguía el sujeto del predicado, no me interesaba la riqueza del idioma. Nunca le presté atención a los adverbios, ni a los adjetivos y sus usos discrecionales. Un día, muchos años después, escuché esas grabaciones que por prodigio de la tecnología están al alcance de la mano, a sólo un click; escuché cada palabra como si fuera única, la elegida para definir tal o cual situación. Ahora, con el interés de un incipiente escritor.

            Según lo que leí sobre esas grabaciones, cuando las realizaron, los trabajadores de la radio permanecieron en absoluto silencio durante aquellas jornadas. Lo afirma Alejandro Dolina, que en ese momento era empleado creativo de la emisora. Él reflexionaría años más tarde que Carrizo detenta el record de entrevistar más veces a Borges; de hecho, el propio Carrizo auguraba que entraría en la inmortalidad de la mano de Borges y las entrevistas.

            A trecientos cuarenta kilómetros de distancia con el estudio de la radio —como quien va para Villegas, como diría Carrizo—, las voces que charlaban sobre conceptos que no podía entender, pero que me inquietaban, se instalaban en mi inconsciente justo antes de dormir la esperada siesta de un flamante trabajador. Todavía —en particular después de almorzar, cuando me acuesto y cierro los ojos—, las escucho.

 

miércoles, 29 de enero de 2025


 

Ovni

 

Ovni: a este acrónimo lo escuché por primera vez en boca de mi padre, a él le interesaba el tema y leía todo lo que aparecía sobre el asunto. Por entonces, la década de los setenta,  era poca la información que llegaba a través de los diarios o la radio.

Cuando mi padre hablaba de los ovnis se le iluminaba la cara, yo paraba las orejas, vienen de otro planeta y tienen una tecnología muy superior a la nuestra, creo haber escuchado que decía. Yo no entendía como podría haber civilizaciones fuera de nuestro planeta, ya me había preguntado por la idea del infinito y por supuesto cada vez que me lo preguntaba desistía porque no encontraba respuestas; esto sigue pasando aún hoy.

Cada tanto aparecía una nueva noticia, un nuevo avistaje en algún pueblo o laguna del país o del extranjero. Todos los relatos coincidían: se ve una luz muy fuerte, se neutraliza la electricidad de un automóvil que se encuentre cerca del fenómeno y los animales se espantan. Algunos testigos aseguraban haber visto figuras humanoides pero estos eran los menos. Lo de las lagunas era porque se creía que las naves se abastecían de agua y bajaban preferentemente de noche a los espejos de agua. Las personas que decían haber visto a los seres, cuentan que se quedaron paralizadas por algunos minutos.

Los relatos que más me impresionaban eran aquellos que sostenían que algunos extraterrestres vivían entre nosotros, que habían adoptado una apariencia humana y se adaptaron a nuestra sociedad desempeñando tareas de un humano. En ese sentido, creo haber escuchado la historia del doctor Atrún y digo creo porque la memoria aquí me juega una mala pasada, no recuerdo si el doctor era de otro planeta o bien, tuvo un encuentro cercano con un extraterrestre y estableció un contacto a través de la gestualidad. El doctor era pediatra y tenía como paciente a un niño sordo mudo, había aprendido el lenguaje de señas, por lo tanto, no le resultó difícil establecer comunicación de esa manera, como verán; me inclino a pensar en la segunda de las opciones: resulta menos creíble que un extraterrestre se haya camuflado entre los humanos.

El doctor Atrún era un médico sexagenario, de contextura fuerte, alto y canoso, tenía un trato afable con los pacientes y a los niños que se atendían con él, los hacía sentir confiados aún en las intervenciones que implicaban cierto riesgo, las gafas con marco metálico le inferían un aspecto de seriedad y aplomo. El jueves 14 de marzo de 1974 a la tardecita se encontraba en su consultorio ubicado en la localidad de Rochester Hill – Michigan. Eran las 18 horas y se disponía a cerrar. El consultorio estaba en la parte delantera de su casa y ocupaba todo el frente de la misma, un hall de entrada, un consultorio y una sala habilitada para pequeñas intervenciones quirúrgicas.

 La casa era sólida con ladrillos a la vista y techo de pizarra, contaba con una sobria entrada, una puerta de roble con un aro metálico en el medio. Se accedía por un camino desde el confín de la vereda que culminaba con dos escalones de cemento, a los costados de la entrada, dos grandes macetones con jazmín de invierno y sendas rosas de navidad en macetas de colores vivos, este detalle contrastaba con la sobriedad del resto de la casa en la cual predominaban los tonos grises y el color ladrillo de las paredes, un sillón de hierro forjado en la galería y un cartel que decía: Welcome bordeado por la imágenes de flores autóctonas en el jardín.

Ya era noche cerrada y el doctor, como siempre lo hacía; luego de revisar unos papeles y dejar preparada la jornada del otro día, colgó su delantal en el perchero del hall de recepción, cuando de pronto; todo se iluminó, era una luz blanca y fuerte que venía de afuera, pensó que sería algún automóvil que en forma temeraria se había subido a su jardín pero enseguida desechó esa posibilidad. Se arrimó al ventanal y no pudo dar crédito a lo que veía, la luz que ocupaba todo el jardín ocultaba la vista hacia la calle. En esa luminosidad, se podía apreciar el contorno borroso de un platillo volador, de esa manera se denominaba a esas naves desconocidas. El doctor ya no tuvo dudas de que se trataba de un ovni. Transcurrió un minuto del impacto que le generó esa visión cuando comprobó que estaba paralizado, que no podía mover sus brazos y manos, luego de un momento que no pudo mensurar, volvió a tener movimientos en sus extremidades, atinó a llamar  a su mujer que estaba en el interior de la casa pero justo en ese momento, se abrió una puerta de la nave y dejó ver un agujero negro hacia su interior, luego de unos segundos eternos, bajó un ser alto de color gris,  tenía una cabeza ovoide y unos ojos de similar forma sin nariz, se movía con pasos acompasados y lentos, empezó a caminar hacia la puerta del consultorio. Atrún atinó a salir corriendo pero le ganó la curiosidad: ¿Quiénes son estos seres? ¿De dónde vienen? ¿Qué quieren de nosotros?

Me tocó a mí enfrentar este fenómeno que tanto leí en las revistas de divulgación científica y estaré a la altura de las circunstancias - pensó. Abrió la puerta de entrada decidido a enfrentar lo que fuere. El marciano, así también se lo nombraba en los años setenta por creer que venían de Marte, caminó lentamente hasta quedar a unos seis metros del doctor. Se observaron mutuamente en silencio durante unos segundos y luego, el visitante levantó su mano derecha  abierta en la cual se contaban tres dedos de distinto tamaño, el doctor hizo lo propio y esa fue la primera comunicación por aquello de que el que llega a un lugar siempre saluda primero. Atrún ya despojado del miedo primario que la situación le generó los primeros instantes, se animó a hacer otro gesto, levantó nuevamente la mano derecha recogiendo el anular y el meñique sobre la palma, en el lenguaje de señas eso significa: Hola.

El visitante le respondió de igual manera pero, por faltante de elementos, solo recogió un dedo sobre su palma. Al doctor se le amontonaron las preguntas en la cabeza pero respiró hondo y decidió hacer la que más le preocupaba: ¿A que vienen?, el ente respondió en lenguaje de señas que venían en son de paz y que querían interactuar con los humanos. El doctor quedó conmovido por la respuesta y pensó: ¿Cómo aprendió el lenguaje de señas? ¿O lo sabía con antelación? - luego le preguntó ¿De dónde vienen?  El humanoide contestó: Dese muy lejos, luego levantó su mano derecha con la palma abierta y dio media vuelta para dirigirse a la nave. La comunicación había terminado.

Atrún se quedó con las ganas de preguntarle muchas cosas pero pensó resignado que lo que él quería saber lo supo y que no fue posible extender la charla. Se quedó mirando como la nave se elevaba sobre su jardín, la luz cesó paulatinamente y le costó volver a acostumbrarse a la luz tenue de su calle; pudo ver la imagen que siempre veía desde su consultorio, la tranquilidad de su barrio que fue el motivo por el cual decidió instalarse en esta pequeña localidad del estado de Michigan hace muchos años. Al parecer, nadie había compartido con él la experiencia que se extendió por escasos minutos.

Se tomó un momento para asimilar lo que le había pasado y luego, pensó como se lo comunicaría a su esposa que estaba preparando la cena en la parte trasera de la casa. Le aterró la idea de que no le iba a creer ¿Ella habrá percibido algo de lo que pasó? Luego de contarle con dificultad los hechos, ella le respondería: son tus divagues sobre el tema. Esta vez llegaste muy lejos con el relato, como si negar el hecho la protegería a ella y a la familia de cualquier amenaza externa que pondría en peligro la vida armónica que estaban llevando, sobre todo, luego de que los dos hijos se independizaran. Estamos para mimar a los nietos y no para embarcarnos en teorías conspirativas – luego su mujer concluiría con la pregunta: ¿cenamos?

Esto es lo que mi memoria rescata de lo que mi padre nos contaba de una noticia que había leído posiblemente en la revista Así. El caso nos conmovió tanto y nos resultó tan llamativo el nombre del doctor, que en aquellos días adoptamos un perro que llegó a casa para compartir nuestras vidas y lo bautizamos “Atrún”. El perro nos acompañó muchos años y al nombrarlo recordábamos ese caso que nos quedó en el imaginario del misterio, de las cosas no resueltas, de la imaginación y de la idea tranquilizadora de que hay gente que viene de lejos y nos protege como humanidad y no nos va a dejar caer en los excesos a los que somos proclives, algo así como ángeles de la guarda que un día, no se sabe cuándo,  llegarán para decirnos que vienen en son de paz y que se quedarán a compartir esta tierra abundante en recursos.

¿O acaso el doctor John W. Atrún era un ser de otro planeta que se encontraba hace muchos años mimetizado con los humanos? Y entonces mi memoria desechó esto de plano porque me producía más inquietud, no lo sé.

Muchos años después, una tarde de verano recordé el caso y decidí escribir con la pretensión de develar el enigma, o al menos intentarlo, busqué la historia en internet y no pude encontrar nada del caso del doctor Atrún, ¿Será que mi padre inventaba las historias?  Si así fuera, le agradezco que haya prendido una llamita que vibra en simpatía con la gran llama de la creación.

Mientras tanto, miro con curiosidad todo cuerpo luminoso que se mueve en el espacio de forma no convencional.

viernes, 25 de octubre de 2024


 

Figueres & Pol.

 

El jefe de los custodios del museo Reina Sofía: José Segura; convocó a una reunión de todo el personal abocado a preservar las obras ante la demanda de los visitantes caníbales. Los acontecimientos que habían sucedido, si bien no eran graves, pusieron en alerta a la administración central. Las negligencias personales ya habían sido severamente marcadas por el jefe y desde ese momento, no se repitieron. Sin embargo, desde hace algunas semanas se produjeron fallas en la comunicación interna, el hecho más grave fue cuando una persona del público se desmayó y la ayuda tardó demasiado debido a una interferencia en los radios del personal. Segura es una persona de mediana edad, de pelo oscuro, se peina con un jopo que va de izquierda a derecha, se autoproclama el “cuidador del arte” y asume su trabajo con  severidad y eficiencia, sin embargo, cedió ante el reclamo del personal de usar el calzado que mejor se adaptara para permanecer muchas horas de pie. Minutos antes de la apertura; se dirigió a sus subalternos:

 

-          La dirección del museo me autorizó a que comunicara al personal los avances de la investigación que se está llevando a cabo por las recurrentes fallas en el sistema de comunicación, especialmente en la zona del Guernica, a ese respecto, tengo en mis manos el informe tecnológico de la empresa proveedora en el cual, a grandes rasgos informa que los aparatos en particular y el sistema en general no presentan caducidad ni tampoco inoperancia, en esencia el informe dice eso, no los quiero aburrir con consideraciones técnicas que no vienen al caso. Por su parte, y como no habría que descartar ninguna hipótesis, se está investigando la posibilidad de algún atentado ya sea de otros países o de agrupaciones ecológicas, teniendo en cuenta el delicado momento geopolítico que estamos viviendo y los antecedentes del Louvre respectivamente y que son de conocimiento público. Por lo antes expuesto, les pido la máxima concentración para evitar cualquier intento en ese sentido. ¿Alguna pregunta? - No hubo preguntas -Bien, entonces cada quien a sus puestos para hacer nuestro trabajo lo mejor posible.

 

Amina Barjuan se ocultó detrás de un compañero alto y durante la exposición de Segura, negó con la cabeza determinadas afirmaciones del jefe. Amina era la última incorporación del museo, vino desde Marruecos, es de contextura pequeña, tez mate y cabello rizado negro azabache con ojos claros,  tiene un singular parecido con la famosa niña afgana. Un compañero que la vio gestualizar ante el discurso de Segura le preguntó luego en su puesto de trabajo. 

 

-          ¿Porque negabas con la cabeza cuando hablaba el jefe?

-          Ah, es solo un tics

 

Figueres se asomó a la sala e intentó no ser visto ¿Cómo ocultar a un elefante? en una manada de elefantes pensó y se deslizó entre la gente que a esa hora colmaba la sala 206. Desde que se permitió sacar fotos en este ámbito, además de los cuerpos de las personas; hay cuerpos de metal rectangulares y luminosos como extensión de los primeros, aunque los palos de selfies y los flashes siguen prohibidos. 

A Figueres o “Seivor” como le gusta ser llamado, no le gustan las fotos por razones personales. Tiene obsesión por contar la cantidad de gente, a la manada que se mueve como una marea  sólida en las salas de arte moderno y lo tiene sin cuidado lo que pasa en las de arte académico y contemporáneo. En ese mar de cabezas policromáticas que se emocionan al ver al Guernica;  busca a una persona que también prefiere no ser vista y se esconde en la misma manada de elefantes, aunque es justo decir que a la gente no le resulta fácil verlos a ambos cuando aparecen.

La última vez que se encontraron Figueres y su amigo ¿amigo? Pol; fue el día en que el museo Reina Sofía estaba cerrado al público y se abrió para la visita de Mick Jagger y su comitiva. Ambos tenían curiosidad: ¿Cómo será este tío? se habrán preguntado por entonces. El episodio ocurrió en junio del año 2022 y generó polémica por un detalle; Jagger publicó en sus redes una foto con el Guernica a pesar de la prohibición de tomar fotografías que regía en ese momento.

Pleased to meet you le dijo Pol a Jagger, en cambio Figueres le sacó la lengua, Mick ni los miró, solo se limitó a contemplar la obra de Picasso un rato largo; en un momento dijo: !!!Wonderful!!!

Este comentario del cantante inglés molestó a Figueres quien se retiró haciéndose humo.

Ese año, 2022, habían coincidido en St Petersburg - Florida. En esa ocasión, el museo Dalí presentó una muestra de Picasso, muchas de cuyas obras  nunca se habían visto en EEUU. La reunión en esa oportunidad fue amable, los amigos conversaron acerca del arte contemporáneo y el devenir del arte en general.

Segura convocó a una nueva reunión a todo el personal, se repitieron los casos de interferencias en los equipos de comunicación.

-          Los casos de interferencia se producen en la sala 206 y en ningún otro lugar, en consecuencia: voy a disponer a dos personas vestidas sin el uniforme del museo para que permanezcan entre el público, alguien está generando frecuencias que se superponen con las nuestras y tenemos que descubrirlo. Es raro que pasen los controles de la entrada, pero con los avances tecnológicos de hoy día, nada se puede descartar. Rosa y Juan vayan a cambiarse y a ponerse ropa de calle, cualquier movimiento sospechoso reportenlo, yo voy a estar ahí todo el tiempo. ustedes dos, los nuevos, tienen que controlar dos salas, las asignadas a Ustedes respectivamente y las que dejan Rosa y Juan, les pido este esfuerzo hasta que todo vuelva a la normalidad.

 

Amina levantó la mano tímidamente

-          Sí ¿Usted quiere hablar? - Dijo Segura 

-          Sí jefe - Respondió Amina

-          Dígame.

-          Creo que sé lo que pasa con las interferencias

-          ¿Qué es lo que pasa? - Preguntó Segura intrigado

-          No son aparatos los que producen las obstrucciones en los equipos

-          Explíquese mejor

-          Como decirlo…

-          Por favor dígalo

-          Son entes, yo tengo la facultad desde chiquita de percibir a los espíritus y sobre todo a los llamados “traviesos” que por alguna razón dejaron cosas por realizar en vida, en esos casos hay que darles tarea..

-          Disculpe - interrumpió Segura - Con todo respeto, no creo ni dejo de creer y le agradezco su preocupación pero no siento que sea este el caso.

-          No es descabellado lo que dice la compañera teniendo en cuenta que aquí mismo funcionaba el Hospital General de Madrid antiguamente - aportó Sara - mucha gente murió en este lugar quien te dice.

-          Si, a mi tía le pasó, se le instalaron en la casa y le prendían y apagaban las luces - acotó Rubén.

-          De acuerdo, voy a llamar a gente especializada en fenómenos paranormales para estudiar esta hipótesis. Como responsable no debo descartar nada. Gracias  - Concluyó resolutivo el jefe. A los puestos de trabajo.

-          Son Ellos - dijo Amina con voz trémula sin ser escuchada por nadie.

 

Los encuentros de Figueres y Pol son esporádicos y no obedecen a un patrón, se dan ante algún evento que les interesa, puede ser una muestra de arte en un museo o una charla debate acerca del futuro de las “artes visuales”, esta caracterización no es del agrado de ambos, artes visuales es un obviedad poco artística y pobre de sustancia, argumentan. El tiempo que  transcurre entre cada encuentro está regido por un reloj blando, por la persistencia de la memoria y no por un interés tangible y mucho menos urgente.

En el caso de Figueres, se declaró pintor y español como cuestiones que lo definen, aunque a veces le gusta decir: catalán y español.  Pol en cambio reniega de los rótulos, le da pereza decir: pintor, escultor, grabador y demás. Es malagueño pero, como se fue cuando era chico de ese lugar; no declara  a menudo su gentilicio.

La relación entre ambos pasó por todos los estados posibles a través del tiempo, admiración mutua, enojos, afecto. Matizados por eternas discusiones políticas, por ejemplo; la distinta posición de ambos ante la guerra civil española. 

En este tiempo líquido que están transitando, ambos recuerdan especialmente la larga charla que mantuvieron en Barcelona. En el año 2015, entre los meses de junio y septiembre, se llevó a cabo una muestra Picasso/Dalí - Dalí/Picasso. El catalán se quejó en su momento de por qué su nombre no aparecía primero, su reclamo no fue escuchado. 

En este tiempo líquido regido por un reloj blando, les gusta llamarse a sí mismos; Figueres y Pol respectivamente, quizás lo hacen para recomenzar una relación y rescatar lo mejor del pasado ¿pasado? ¿Qué ha pasado?






El lunes 16 de septiembre de 2024 hacía calor en Madrid, el fin del verano se acercaba. El museo Reina Sofía lucía atiborrado de turistas de todas partes del mundo.

Figueres se asomó a la sala 206, como lo hacía todos los días desde que se instaló esta temporada en la ciudad, miró con sus ojos desorbitados como quien relojea el naipe y elabora una estrategia de juego. Se confundió entre la gente que admiraba el Guernica y en el extremo de la sala lo vio a Pol. Se acercó extasiado por el encuentro…



-          Picasso, Picasso, Picasso

-          Dalí, Dalí, Dalí.

“... ¡Qué bonitos ojos tienes!

Debajo de esas dos cejas

Debajo de esas dos cejas

¡Qué bonitos ojos tienes!

      Malagueño saleroso…” - Cantó Dalí al acercarse

 

-          Pero eso es una declaración de amor

-          Es que ya venía siendo hora ¿No os parece?

-          ¿Qué te trae por aquí?

-          Me instalé una temporada en Madrid, no puedo creer el éxito que tienes con tu Guernica, me da una sana envidia, vamos que de sana no tiene nada.

-          Yo pensé que me devolverías ahora mismo el dinero que te presté para viajar a  Nueva York

-          Ah mi estimado, los dos sabemos que no contamos con dinero físico en este plano

-          Tienes  razón, doy por prescrita dicha deuda

-          No, de ninguna manera, Te pagaré con gratitud, ya ves que vine a ver con mis propios ojos tu éxito en el Sofía

-          Sí y me extraña en demasía

-          Es que me estoy curando en salud, mi personaje y lo que haga aquí y ahora, no tiene relevancia alguna en el otro plano.

-          Es verdad, solo podemos regodearnos de éxitos pasados

-          A propósito de éxito, un día tienes que venir al MOMA, ahí te hiero de muerte  de una sola estocada cual torero sediento de gloria. La gente delira con mis relojes blandos.

-          Claro hombre, no me extraña, yo ya te lo dije: para mí sois un gran  artista, ya que mencionáis a los toreros, antes me los copiasteis, me copiasteis en casi todo pero luego dejaste de hacerlo y comenzasteis a crecer como artista. a ser tú mismo

-          Yo quería ser tú, me carcomía la envidia, no podía soportar no ser Picasso, o Pol como te llamo ahora. Tuve que nutrirme del personaje para sobrellevar lo de mi hermano muerto, sabéis la historia.

-          Pero ya lo veis, tuvisteis que ser Dalí sin más, estabais condenado a serlo.

-          Creo que fue gracias a los gilipollas de los americanos que me adoran hasta el ridículo.

 

-          Entonces mi dinero fue bien invertido. Todavía me estoy riendo.

-          Explícate.

-          Del anagrama que se le ocurrió a Bretón: Avida Dollars.

-          Ah bueno mi querido, eso fue una exageración de ese cabrón, ocurrente por cierto.

-          Pero lo cierto es que te  desviváis por una pela ¿o no?

-          Uf, qué antigüedad ¿No te  enterasteis de que unificaron la moneda en Europa?

-          Sí, pero hay cosas que me gusta llamarlas como antes.  ¿Estáis seguro que aquí nadie nos ve?

-          Ya no me importa.

-          Por las dudas no habléis fuerte,  hace unos días una persona se desmayó al verme.

-          Es lo que tú provocáis.

-          No me lisonjeéis


Segura convocó a una nueva reunión antes de la apertura del museo al público. En esta oportunidad bajaron los directivos interesados en el tema con la sensación de que había una solución y el jefe, a quien se le otorgó la mayor confianza, estaba cerca de la verdad.

Segura expuso con solvencia y con la satisfacción de no descartar nada, una vez más se sentía tranquilo con su efectividad.

 

-          Les voy a presentar a la persona, que a instancias de sus aportes e inquietudes, trabajó sobre la hipótesis de los entes - Dijo Segura con voz firme e hizo una seña para que el mismo se presente.

-          Hola a todos. Soy Ismael Echeverría especialista en fenómenos paranormales y parapsicología, a continuación; les voy a leer la conclusión prematura que saqué luego de haber estudiado la locación en sendas jornadas con la ayuda invalorable de la señorita Amina quien me asistió en el trabajo de campo y asesoró en los detalles edilicios que ignoro por razones obvias. Digo que son conclusiones prematuras por cuanto hay que seguir trabajando para llegar a una conclusión más contundente y definitiva del problema. En la primera jornada de trabajo, mis aparatos que son muy sensibles, detectaron la presencia de dos entes, si se puede decir “presencia” 

-          Hay que tener en cuenta que el trabajo hay que realizarlo cuando el museo está funcionando con el público, por cuanto no hay que denotar que se está haciendo dicho trabajo. Las presencias como les llamamos en la jerga, duraron aproximadamente diez minutos y no pudimos ver rostro alguno, la energía, en ese caso fue intermitente, por momentos era más fuerte y por momentos se debilitaba. Esto coincide con las interferencias que ustedes perciben en vuestros aparatos de comunicación. En la segunda jornada, durante el horario de funcionamiento del museo no registramos actividad paranormal pero luego del cierre, que nos quedamos para evaluar en distintos horarios, se produjo con mucha claridad las presencias, en mi caso, no pude definir rostros humanos o humanoides pero Amina asegura haberlos visto muy definidas las figuras de los señores Picasso y Dalí. En consecuencia; les hablé con voz enérgica y les encomendé un trabajo, es lo que se acostumbra en estos casos, luego, mediante una mentira piadosa logré que se retiraran momentáneamente. ¿Preguntas? 

-          Sí, Acá, soy un empleado de seguridad. Le quería preguntar en qué consiste la mentira piadosa y si eso va a permitir una solución definitiva.

-          Muy buena pregunta. La mentira piadosa consistió en decirles que Velázquez bajaría al Museo del Prado en estos días, todos sabemos que para ambos, Velázquez es considerado un maestro. La segunda parte de la pregunta: No es una solución definitiva, hay que generar una estrategia a mediano plazo para darles tarea y paulatinamente lograr que dejen de venir. Si, más preguntas por allá.

-          Sí, soy Manuel Segade director del museo, quería preguntarle dos cosas: ¿No le parece que vamos a tener un problema con la gente del Prado si descubren esto? y por otro lado: ¿Será posible que se queden por acá y entonces; el museo podría publicitar que ellos están aquí? sería revolucionario ¿no les parece? - Segade miró a todos como buscando complicidad.

-          No estoy seguro que se pueda publicitar tal cosa, la inmensa mayoría de la gente no percibe estos fenómenos, sería contraproducente, esa es mi opinión, con respecto al museo Del Prado, ya hablamos con el personal de allá, o sea que están avisados - Dijo Echeverría con solvencia.

-          Bueno, no tengo preguntas, solo una inquietud, la próxima investigación de campo ¿podría presenciarla? Tengo una profunda admiración por estos dos artistas y llevo más de 25 años cuidando con mucho celo sus grandes obras, para mí sería la culminación de mi carrera antes de jubilarme, poder hablarles aunque no me escuchen - Dijo Segura con un tono emocionado de voz.

-          Por supuesto señor Segura, cuente con ello - Concluyó Echeverría.

-          Perdón - interrumpió un empleado de limpieza - ¿Qué pasa con los que no creemos en todo esto?

-          Muy buena pregunta, si bien la parapsicología como para darle un nombre a este complejo de fenómenos no es una ciencia, o por lo menos, está discutida la inclusión en esa caracterización; sin embargo, usa métodos científicos,  a saber: se hace una observación, se plantea una pregunta, se hace una hipótesis o explicación que pueda ponerse a prueba, se realiza una predicción en base a la hipótesis, se pone a prueba la predicción, se repite el proceso, se utilizan los resultados para formular nuevas hipótesis o predicciones, o sea, usa métodos científicos. No es, por lo tanto, un tema de creencias.

-          Perdón, acá - levantó la mano otro empleado - la próxima vez que Usted los vea, ¿le podrá pedir un autógrafo para mi tía? Elba se llama.

-          Ja ja, no será posible, no hay manera que los entes puedan graficar en un papel una firma o un escrito, no tienen la fuerza suficiente para hacerlo,  no registro antecedente de algo por el estilo, perdón que me reí pero me pareció gracioso tú pedido.

 

Echeverría miró en derredor para constatar que no hubiera más preguntas y le dio un cierre a su exposición:

 

-          Antes de culminar, quiero hacer un reconocimiento a vuestra compañera Amina cuyo aporte fue fundamental en esta primera parte del trabajo como así también mi agradecimiento al director Segura por confiar en mí, Gracias.

 

Los aplausos fueron unánimes, Los presentes siguieron preguntando a Ismael Echeverría y contando anécdotas personales de apariciones y espíritus traviesos. Lentamente los presentes se fueron retirando de la sala sorprendidos como cuando una verdad remota e improbable se confirma. Alojar pensamientos nuevos, ensanchar el horizonte de las creencias, generar una mirada virgen sobre las cosas y por sobre todo; pensar en la tan sugestiva y recurrente idea de la eternidad, estos temas ocuparon las cabezas del personal del museo Reina Sofía en esa jornada reveladora para la institución y para sus respectivas vidas.



Miércoles 18 de septiembre de 2024 en el Museo Del Prado. En horas de la tarde:




-          De nuevo nos vemos estimado amigo - Le dijo Pol a Figueres.

-          Siempre es un gusto volver al Prado - Le contestó Figueres.

-          Ya lo creo, ¿sabes que fui director del museo en 1936? 

-          Sí, es cuando tuvisteis dudas de ser artista y te atrajo la burocracia de las instituciones.

                           -     Vete tú a saber, quizás tenéis razón.

-          ¿Será cierto lo que dijo el mortal en el Sofía?

-          ¿Con respecto a Velázquez? esperemos que sí, por algo vinimos. en principio le creímos.

-          Es que es nuestro maestro inspirador.

-          En eso coincidimos.

-          Yo me dejé el bigote como él, pero luego le di mi estilo.

-          ¿Tú siempre estáis copiando?

-          “Nacemos originales pero morimos copia” como dijo Young.

-          ¿Eso dijo? interesante.

-          ¿Visteis que estoy cambiando? Ya no me molesta tu comentario ofensivo ¿Sabéis por qué me pusieron Salvador de nombre?

-          No tengo idea.

-          Porque estaba destinado a salvar al arte moderno.

-          Bueno, no se nota tu pretendido cambio.

-          Es un proceso ¿te acuerdas que os prometí cuando coincidimos en el estreno de “Dalí versus Picasso de Arrabal”?

-          Me acuerdo como si fuera hoy, ese día quedó claro que el artista más querido de los dos es un servidor, que manera de aplaudir la gente.

-          Ah, pero tú también tienes lo tuyo

-          Es que también soy un ser humano

-          A veces lo puse en duda.

-          Si vais a cambiar, no dejéis ir tu ironía, me divierte sobremanera.

-          Qué bueno que te guste algo de mí

-          Ya os dije que te considero un gran artista, solo que tú mismo no te lo creéis.

-          Pero eso es para mi amigo Freud.

-          ¿Sois amigos?

-          Bueno, tanto como amigos no, lo conocí en 1938 en Londres y a partir de ahí, influyó mucho en mi obra.

-          Yo no tuve el gusto pero claro que me llegó su aporte y lo respeto mucho.



Mientras esperaban que baje Velázquez, se quedaron charlando largamente, más allá del horario de cierre, estaban distendidos y con ganas de saldar las diferencias que tuvieron en vida. Nada los apuraba, nada los distraía. Recorrieron las diversas salas del museo, a la manera de “Cuadros de una exposición” luego de mudar de obra o de artista, comentaban y aportaban una nueva mirada sobre las obras clásicas que conocieron desde el comienzo de sus respectivas carreras, siempre se descubre algo nuevo pensarían al ver una vez más a “Las Meninas”. El propio Picasso hizo su propia versión de la obra más emblemática del maestro Velázquez. Luego de recorrer y comentar las principales pinturas y esculturas, Pol le propuso a Figueres un juego:



-          Figueres, te propongo una acción que cierre una etapa y que proyecte nuestra amistad hacia la eternidad y que dejemos los enconos mutuos.

-          Vale ¿De qué va el juego? - preguntó intrigado Figueres.

-          Ya que tu hablasteis con el padre del psicoanálisis muchas veces tenéis que haber escuchado aquello de matar al padre en forma simbólica

-          Pero eso Sigmund lo robó de la mitología griega

-          No es que lo robó, se inspiró en aquello.

-          Está bien, entre bueyes no hay cornadas.

-          ¿Acaso te inculpáis de algún robo?

-          Déjalo ahí Pol.

-          Bueno, vamos al grano ¿podemos crear con los elementos con los que contamos ahora?

-          Claro hombre, un artista lo es siempre y en cualquier circunstancia.

-          Bueno, entonces yo voy a crear en el aire un estoque largo realizado con un solo trazo, un estoque como el de los toreros y tú me matarais simbólicamente para liberarte de mí y por fin desterrar  mi sombra de tu vida.

-          ¿Simbólicamente? A mí me encanta tu sentido del humor.

-          ¿Pero te va el juego?

-          Por supuesto, siempre tuve ganas de matarte.

-          Vale

-          Pero antes de esa ceremonia quisiera blasfemar nuevamente.

-          Concedido

-          Bien quisiera cagarme en el dios todopoderoso que no me concedió la eternidad, me cago también en los galeristas, los marchand, y en el público que te grita!!!Genio!!! sin sospechar siquiera del padecimiento de un artista. Me cago en el surrealismo y sus devotos, en el cubismo y sus mentores. Me cago asimismo en los presidentes de todos los países, en el papa di Roma y no me cago en los reyes porque yo soy uno de ellos. He dicho.

-          ¿Listo?

-          Listo

-          Pero antes de hacer la ceremonia te quiero preguntar algo que hace mucho quería preguntarte ¿Te arrepientes de haberte sacado esa foto con el matador de tu amigo?

-          En este mismísimo momento me arrepiento invocando la sagrada memoria de Don Federico García Lorca, mi amigo y de Gala, mi único y gran amor.

-          Bien, entonces, procederé a la ceremonia: Tú. Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí I Domenech, marqués de Dalí de Púbol alias Figueres: tomarás en tus manos el estoque que dibujé en el aire con un solo trazo y matarás a Pablo Ruiz Picasso alias Pol, o sea un servidor, para liberarte de tu padre artístico, tu admirado Pablo Picasso para el resto de la eternidad, con una estocada en el corazón que lo hiera de muerte, una muerte simbólica porque no podría ser de otra manera en el estado en que nos encontramos. Y como tú eres creyente y yo tampoco, te pido que invoques a Dios para que le dé un marco místico a este sencillo pero emotivo acto.

-          Procedo - Figueres tomó el estoque en sus manos y con un grito desgarrador atravesó el cuerpo de Pol a la altura del corazón, este cayó al aire  desde el aire emitiendo un grito agudo y profundo.

-          Listo; “il morto qui parla” te libera y a partir de ahora, seremos verdaderos amigos de aquí hasta el final de los días.

-          Amén.

-          Una cosa más

-          Diga

-          ¿El molusco de “La persistencia de la memoria” es un autorretrato?

-          Lo dejo a tu criterio.