jueves, 9 de septiembre de 2021

Choferes II - Elbio

 

Choferes II

Elbio

 

En las giras largas, el “Langa Solís” contrataba al Cordobés, que era un hombre con un volante redondo como extensión de su cuerpo, podía manejar miles de kilómetros sin bajarse del micro, era feliz conduciendo y contando anécdotas o chistes mientras alguien le alcanzara un mate y lo escuchara.

Los viajes con Elbio Mazzuco, así se llamaba el cordobés, eran divertidos y se hacían más cortos. Cuando se acercaba a una caminera, se producían momentos muy cómicos, el “Gordo” Elbio gozaba diciéndoles datos equívocos, a sabiendas de que tenía todo en regla en el vehículo.

Los camineros, luego de una inspección detallada del micro, le preguntaban  a quien transportaba, a músicos les contestaba Elbio, entonces, atendiendo al prejuicio sobre la bohemia de los artistas, le pedían autorización para subir y revisar las cuchetas para, presumiblemente, encontrar drogas. Ante el resultado negativo sobre la portación de estupefacientes, los policías volvían a la carga y se escuchaba un dialogo así:

-          ¿A quién dijo que transporta?

-         Al conjunto Los Harlem Globetrotters.

-         ¿Qué música hacen?

-          Cumbia

-         ¿No tendría un compact disc para llevarle a mi mujer?

-          No, de ellos no me queda pero te puedo dar uno del “Langa” Solís.

 

Los coimers se empezaban a avivar que les habían tomado el pelo pero ya era tarde, Elbio ponía primera con una sonrisa dibujada en su rostro, miraba por el espejo interior para buscar complicidad, nos reíamos y pensábamos; zafamos nuevamente pero algún día vamos a quedar pegados.

Un día de feriado nacional, íbamos viajando a Chos Malal desde Neuquén capital por la ruta 40, nos paró un retén de la Gendarmería nacional y con caras de pocos amigos, subieron al micro. Un gendarme empezó a contar en voz alta a las personas que viajábamos: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14. Cuando concluyó, Elbio le dijo: 15 te gané. Nos miramos todos porque  pensamos que quedaríamos demorados. No pasó nada, el gendarme hizo Oídos sordos y se bajó molesto sin decir más palabras.

La adrenalina de las situaciones problemáticas que se generaban en los viajes, lo ponían eufórico. Una noche en Santa Rosa (La Pampa) el dinero para pagar el show del “Langa” no aparecía y luego de muchos cabildeos, hubo que desarmar los equipos y retirarnos sin tocar. El local estaba colmado de gente y las consecuencias podrían ser tremendas para todos nosotros porque los ánimos se caldearían en la provincia del caldén.

 Los plomos comenzaron a desarmar con el mayor disimulo posible los equipos y los iban cargando en el micro. Para tapar el operativo “retiro”, dos músicos simularon una discusión en un rincón alejado del escenario, la controversia inventada era la siguiente: Beto sospechaba que Mario merodeaba por su casa para conquistar el corazón de su hija adolescente y eso no se lo iba a permitir. Yo te conozco, le decía Beto, vos sos un mujeriego y te quiero lejos de mi hija ¿me entendiste? Pero yo estoy enamorado de tu hija Beto, ¿qué parte no entendés?  Y Yo te voy a cagar a trompadas ¿Qué parte no entendes? No te quiero ver ni cerca de mi casa. Yo voy a cambiar te lo prometo. Ni se te ocurra, yo te mato, acordate lo que te digo. El tono de la discusión fue subiendo y estaban a punto de agarrarse a las piñas.

Las actuaciones fueron muy convincentes  y atrapó la atención de gran parte de la concurrencia. Cuando los plomos terminaron de cargar, les hicieron una seña con el pulgar a los “actores” quienes  se fueron a los gritos hacia la salida.

Algunas personas se empezaron a avivar que el “Langa” no cantaría y se generó un murmullo creciente. Nos subimos todos al micro y Elbio se lanzó por las calles de la ciudad a toda velocidad.

Parecían Jack Nicholson y Will Sampson en “Atrapados sin salida” que hijos de puta, gritaba Elbio mientras pasaba las bocacalles en contramano y sin mirar.

Algunos autos nos siguieron para cagarnos a trompadas pero la maestría del conductor hizo que llegáramos a la ruta despistando a los perseguidores.

Otra noche de esta gira “Trágica y nebulosa”  íbamos a tocar a Luján con el “Langa” y nos enteramos de la triste noticia: Gilda se había accidentado cerca de Ceibas. Escuchamos en la radio, que entre los fallecidos en el accidente, estaba nuestro querido Elbio. Se produjo un silencio pesado, nos quedamos sin palabras.

El micro en donde tantas veces viajamos, se convirtió en el santuario que recuerda a Gilda. Quedó a la orilla de la ruta y las noches de baile, se escucha la risa del Gordo Elbio.

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