jueves, 19 de marzo de 2020

El Espinillo






El Espinillo.
Ed Pareta verano 2020

-         En la localidad de El Espinillo, a los 12 días del mes de abril de 2018, queda constituida una nueva sesión de la asamblea en defensa del ambiente que tendrá carácter resolutivo en cuanto a las actividades y/o posiciones que de ella surjan y resulten votadas por la mayoría simple de los presentes. -Bueno, hasta aquí la parte formal – dijo Walter leyendo el libro de actas. -Queda abierto el debate. ¿María levantaste la mano?
-         Sí Walter, nos conocemos hace muchos años y creo que nos tenemos afecto mutuo; desde ese lugar te hablo. Pero me quedé preocupada por lo que pasó en la asamblea pasada, en concreto por lo que dijiste acerca de los nuevos ricos del pueblo; en realidad no por ellos, me importan un bledo ellos, pero la salida que propusiste, te digo la verdad, me inquietó bastante. Nada más.
-         Entonces, ¿lo ponemos como temario? – preguntó Walter-
-         Sí por favor.
-         Ok, ¿alguien quiere proponer otros temas?.
-         Sí – dijo Ezequiel, el más joven de la asamblea junto con su pareja Daniela.  Yo quiero proponer que desenmascaremos de una vez por todas a la policía local y provincial que apaña a estos hijos de puta.
-         Ok ¿cómo lo redactamos entonces?  Denunciar la connivencia política y policial con los detractores del medio ambiente, algo así. ¿Alguien más?  ¿Humberto?.
-         Sí, gracias, Walter, En primer lugar lo que propone Ezequiel, es complicado; es un pueblo chico y hasta el propio comisario compra en mi negocio y mantenemos una relación cordial. Además, quiero proponer que le llevemos una inquietud al concejo deliberante para que, además de cuidar el ambiente, lo publicitemos como lo que es: un microclima con uno de los mejores aires respirables del país  y que de esa manera propulsemos el turismo, en ese sentido, los de Merlo, nos vienen cagando hace años, perdón por la expresión.
-         Ok, ¿entonces vos decís que le propongamos a los inútiles de los concejales que trabajen? Perdón por la expresión – dijo Walter
-         Perdón -interrumpió Ezequiel. Se ve que hay distintos tratos de las autoridades, a mí me llevaron una noche de la plaza por averiguación de antecedentes y todos saben en el pueblo que soy el hijo de la Porota.
-         Ok, entonces, si nadie propone más temas, tenemos tres. ¿Alguien más? ¿nadie?. Ok. Entonces los temas son estos
-         -Hola, perdón por llegar tarde – saludó Ofelia, la abogada,  entrando al recinto. Yo quería proponer como tema el marco legal de los ruidos molestos, pero adelanto que no hay mucho,  salvo el artículo 41 de la constitución nacional, pero habla de generalidades y no de ruidos concretamente.  En  las ciudades grandes como Córdoba y Buenos Aires, sí hay ordenanzas más específicas pero en estos pueblos, no
-         Ok, entonces agregamos el tema legal de los ruidos molestos. ¿empezamos? – propuso Walter – son cuatro temas. Bien, a ver, María: por supuesto yo también te tengo afecto y sabes que con tu marido éramos muy compinches; dicho esto, me gustaría hablar en sentido figurado: pero no, de un tiempo a esta parte, pienso que el único código que ellos entienden es el de la violencia y que habría que matarlos. Silencio y rumor – Continúo: ustedes saben que desde que el boludo de Ramírez le vendió ese lote grande al pie de la sierra a los Saldías, dueños de media argentina por si no lo recuerdan, estos tipos están haciendo lo que quieren, por ejemplo: salen a pasear en helicóptero a la hora de la siesta. Los que se hospedan en las  cabañas me preguntan y yo no tengo respuesta, eso entre otras cosas que nos vamos enterando. Encima, se las vendió por dos mangos.
-         Perdón, bo– interrumpió el uruguayo Mateo, propongo una moción de orden: ¿qué es lo que se está discutiendo acá?, ¿Si hay que matarlos o no? Porque, si es eso, yo estoy me apronto eh.
-         No – dijo categóricamente Walter. No se está discutiendo concretamente eso, Mateo, es una opinión mía luego de ir reiteradas veces a pedir a la policía,  y al concejo deliberante y que  no me den bola. Como dice Ezequiel: acá hay una connivencia entre estos tipos y el poder político y policial. Esto es así. El que no lo quiera ver…
-         Yo también opino que habría que matarlos – dijo Ezequiel
-         Sí, yo también. aportó Daniela, que escribía el libro de actas con el resumen de lo que se estaba charlando.
-         Yo no puedo creer que se esté discutiendo esto en esta asamblea. Vos, Walter, que sos una persona enamorada de la vida, no lo puedo creer ­– dijo María.
-         Por eso mismo, María, porque me gusta la vida en toda sus manifestaciones, pero llegamos a un punto límite que significa o ellos o nosotros, a ver si me explico – Walter respiró hondo como para armarse de paciencia y tratar de explicar mejor sus argumentos – El uno o el dos por ciento de la población está cagándole la vida a todo el resto y te digo más, tanto yo como vos, tenemos nietos y si no hacemos algo, ya no podrán disfrutar del mundo como nosotros lo conocimos, en esa situación nos encontramos.
-         Sí, estoy de acuerdo con ese diagnóstico, no soy una necia, pero de ninguna manera puede ser la solución tener los mismos métodos que ellos y salir a matarlos. Insisto: no puedo creer que estemos discutiendo en estos términos. Todos saben que yo tengo una formación y tradición cristiana, y como tal, me opongo a pensar siquiera en esa posibilidad- dijo María denotando un poco de enojo.
-         Yo estoy de acuerdo con lo expresado por María – dijo Humberto
-         A ver – interrumpió Ofelia tratando de poner un poco de calma a la discusión. En las vísceras y, si me apuras, estoy de acuerdo con Walter, pero soy abogada y no puedo pensar en nada fuera de lo legal; propongo que discutamos acciones posibles y no esta locura. Todos conocemos a Walter y su humor negro.
-         Perdón – dijo Walter con firmeza,  no es ninguna locura. Locura sería que sigamos como si nada viendo pasivamente cómo se destruye el planeta. Pero además quiero aclarar una cosa, incluso antes  de que se formara esta asamblea, me cansé de presentar escritos, proyectos de resolución al concejo, notas a la policía local, notas a la gobernación, ¿todo para qué? Para nada. Me enfrenté cuerpo a cuerpo con los “cabeza de termo” que andan en cuatriciclos rompiendo la paz que caracteriza a esta zona, y logré algo en ese sentido, pero recién cuando me  cague a trompadas con ellos. No quiero hablar de mí, solamente lo pongo como ejemplo. No sé, ¿qué piensan los demás?
-         Nosotros, y hablo por mí y por Daniela, estamos de acuerdo en, por lo menos, que se trate el tema – acotó Ezequiel.
-         Yo ya te dije que hay que amasijarlos  sin vueltas– dijo Mateo sin dudar.
-         Aporto un dato – siguió Walter – nosotros ya tenemos nuestro “lago escondido” porque ahora para llegar al cauce alto del río Chañar, tenemos que pedirle permiso a los Saldías y, si a ellos se le canta el culo, te dejan pasar. Pero por ahí habría que cambiar el sentido de la discusión: yo no propongo salir a matar concretamente a las personas, digo que tendríamos que repeler las acciones con otras acciones equivalentes. Por ejemplo, si pasa el helicóptero a las dos de la tarde, tirarle algunos tiros al aire. Daniela, modificá el temario en el libro.
-         De todas maneras estamos “errando el vizcachazo” – dijo Humberto
-         Yo me quedé pensando toda la semana en esto y creo necesario recordarles el punto seis del decálogo: que dice “no matarás”
-         Supongo que también habrás leído el Romano 6:23, ¿no? – dijo Walter.
-         Sí, por supuesto, pero ahí habla de una muerte simbólica y la salvación de la vida eterna en Cristo, eso es lo que interpreto, Walter.
-         Perdón, María, y con todo respeto, la biblia es literatura, creo que acá en la asamblea somos más los agnósticos, ateos o como se le llame – dijo Ezequiel.
-         De acuerdo bo – dijo Mateo que ceba el mate – ¿Saben el origen de mi nombre?  Mateo: muy ateo – Risas.
-         Che, que esto no se convierta en una discusión teológica, por favor  dijo Ofelia.
-         Pero ya aclaramos que no se trata necesariamente de matar a una persona sino los hechos – dijo Ezequiel-
-         Perdón – interrumpió Daniela levantando la vista del libro de actas – Hay que tener en cuenta el contexto tal como lo señaló Walter: creo que llegamos a un punto extremo y en ese sentido hay que evaluar lo que estamos discutiendo. Estamos en guerra.
-         De acuerdo, pero, aun así, no podemos plantearnos ningún hecho de violencia como asamblea. Hay que agotar todas las instancias formales de petición a las autoridades, no tenemos personería jurídica siquiera, salvo que pasemos a la clandestinidad a la manera de los setentas – dijo Ofelia con un tono de ofuscación.
-         Sí, ¿por qué no? – dijo Ezequiel entusiasmado.
-         Entonces, propongo que votemos este tema, concretamente, y después de modificar el temario quedaría así: “Dado el agotamiento de recursos formales de petición ante las autoridades competentes, se procederá a repeler con violencia los hechos concretos que alteren la paz del pueblo y atenten contra el ambiente en su amplio espectro con el consecuente perjuicio a las actividades de turismo ecológico y sus consecuencias económicas y de calidad de vida para los habitantes de El Espinillo”.
-         De ninguna manera - dijo María con enojo. Propongo posponer la asamblea para la semana que viene, en este caos no se puede debatir una idea ni reflexionar sobre este tema, sería una lástima que todo el trabajo que venimos haciendo se vaya al diablo.
-         Estoy de acuerdo con María, tomemos una semana para pensar cómo seguir - dijo Humberto.
-         Sí, de acuerdo – dijo Ofelia.
-         Yo no estoy de acuerdo con dejar de discutir el tema, pero si se trata de preservar la asamblea, estoy de acuerdo en posponerlo – dijo Ezequiel.
-         Yo también - acompañó Daniela.
-         Sí, de acuerdo- siguió Mateo.
-         Entonces, anotá Daniela: queda suspendida la asamblea del día de la fecha por graves disidencias sobre el primer tema propuesto pero, a su vez, la asamblea se compromete a tratar el tema en la próxima reunión.
-         Yo no estoy de acuerdo en tratar este tema directamente, no sé si voy a seguir, lo lamento- dijo María con tristeza. De todas maneras quiero que sepan que los quiero mucho. Se fue sin saludar con un beso a cada uno como hacía habitualmente.
-         Esta está mal – dijo Mateo mientras guardaba el mate. Los buenos nos peleamos y los malos siguen haciendo de las suyas, es una cagada bo.
Walter se puso la campera en silencio, saludó a todos y salió a la calle para caminar como siempre hasta su complejo que está a dos kilómetros del centro.
-         “Después de todo, no tiré a matar” – pensó.


lunes, 23 de diciembre de 2019

Enero. Ed Pareta 23/12/2019


Enero.


Me gusta el verano. A diferencia de Martino, a mí en el verano no me dejó ninguna pareja y no guardo nostalgia con la estación. Aquellos eneros de los años setenta, en la hora de la siesta, teníamos que hacer riguroso silencio para el descanso del patriarca; Que no vuele una mosca  decía mi viejo antes de trasponer la puerta de la habitación, de lo contrario, ardía Troya. Todo se animaba a eso de las 16 30, hora en que se levantaba el viejo y si había descansado bien, casi siempre tenía algún plan para toda la familia. Primero se regaba el patio y luego, una vez que la tierra mojada y su aroma daban sensación de frescura, nos sentábamos en un círculo a comer sandía, podría ser melón, pero las más veces era sandía y esta actividad era una fiesta para nosotros y para las moscas que venían volando desde todos los puntos cardinales.
Me acordé de un cuento. Dos ejecutivos buscan un lugar para almorzar, un restaurant limpio, eligen uno en cuyas vidrieras externas hay sendos carteles que dicen: ¡!!Guerra a las moscas!!! ¡!!Combata a las moscas!!! Deciden entrar, una vez ordenado el primer plato, que era una sopa, encuentran en ella una mosca. Mozo, como puede ser, afuera carteles Guerra a las moscas y lo primero que vemos es una mosca en la sopa, ¿cómo puede ser?
-         Hoy perdimos – les dijo el mozo resignado.
Nosotros, la familia, muchas veces perdimos contra las moscas, pero a pesar de ello, eran momentos de felicidad. No hablábamos, solo se escuchaban los ruidos de los dientes entrándole a esa masa esponjosa y roja y el posterior escupitajo de la semilla. El sonido de algún auto perezoso que venía por Huergo y doblaba en Alem marcaba el inicio de la actividad de la tarde calurosa y el ostinato vibrante de los bichos. El arrullo de las palomas y hasta algún gallo haciendo horas extras con su canto vespertino, el pueblo, aún mantenía una impronta rural por entonces.
La radio, desde un lugar adentro de la cocina, nos traía noticias del mar. No teníamos la cultura de ir a la costa a veranear. Luego del frustrado destino en San Clemente adonde nos iríamos a ir a vivir con toda la familia, por muchos años no fuimos al mar. La voz de Velasco Ferrero me evocaba la sensación de la playa y hasta percibía la brisa húmeda.
“Para tu piel de verano muchacha” Repetía el animador y presentaba la canción homónima del grupo Mantra: Tengo mil besos que guardé en el invierno y mil caricias reservadas para ti Escuchando la letra de este  leit motiv,  un día sentí quizás los primeros cosquilleos del deseo, la radio seguía y me abstraía por un momento pensando en una primera novia y si tendría yo guardados mil besos del invierno ¿sabría besar  cuando llegara ese momento?  Practicaba poniendo dos dedos a la manera de labios pero otra cosa será cuando suceda.
-Tiren las cáscaras en esta bolsa, se las guardo para Argumero que tiene chanchos – podría haber dicho mi madre cortando el momento de ensueño.
- ¿Ya abriste el negocio? –  le preguntaría mi viejo en un tono carente de intencionalidad
- Ya voy – le contestaría mi vieja – es temprano, no anda nadie con este calor.

La tarde de verano entonces, arrancaba con un ritmo lento, cada cual salía del círculo de la sandía y se dirigía a cumplir sus respectivos intereses. Algunos días íbamos al balneario municipal en bicicleta, otras veces, algún amigo con pileta nos invitaba a mí y a mis hermanos a su casa. Luego tomábamos mate o esperábamos el carro de Romano y le comprábamos los famosos sándwiches helados, elegía el clásico de chocolate y limón. Me gusta el verano, y a diferencia de Martino, no espero que llegue el invierno para que cubra con la nieve la nostalgia de un amor perdido, sólo deseo que algún amor llegue con el fuego ensoñador de las tardes de enero.

domingo, 27 de octubre de 2019

Billie Holiday


Billie Holiday
Lo que cuentan las corcheas.
Ed Pareta Octubre 2019.


Billie Holiday

Los numerólogos creen que los nombres llevan consigo misterio y condicionan la suerte de quienes los portan. Billie Holiday es un nombre que suena fluido, musical, alegre. La cantante adoptó este first name por dos razones: en homenaje a la actriz Billie Dove y porque su padre, de niña, la apodó Bill por su carácter varonil. En cambio su apellido, que suena a tiempo libre, a ocio, a vacaciones, es simplemente el paterno.
En el año 64, en un flamante sillón de formas redondeadas, una pareja lleva los sentidos al paroxismo: los taninos de un tinto añejo, la copa de boca ancha haciendo balancear el líquido con un leve movimiento de muñeca y la canción I´ll be seening, interpretada maravillosamente por Billie, redondean un clima perfecto. A través de la ventana se ven relámpagos a lo lejos. Afuera el mundo se está moviendo: continúan la guerra fría, las movilizaciones por los derechos civiles, el entusiasmo de la carrera espacial en un marco de economía floreciente; se vislumbra la conquista de libertades sexuales; y se consolida una nueva música frenética: el rock and roll. Adentro, en el living, el tiempo se eternizó en un momento de paz.
Las dos gardenias que adornan el pelo de Billie y su sonrisa fresca no hacen sospechar que tuvo una vida tormentosa: fue abandonada por su padre, trabajó desde muy chica por unos pocos dólares y pasó por diversas viviendas precarias y temporales junto a su madre durante la Gran Depresión. Solo la música de Louis Armstrong y Bessie Smith la hacían feliz. Hasta que, pasado algún tiempo, se convirtió en una estrella en el firmamento del jazz.
Lady Day, apodo que le legó su amigo Lester Young, tiene en su haber dos récords dignos del Guiness: fue la primera cantante negra que integró una orquesta de blancos y popularizó una canción que muchos críticos consideran la primera de protesta: Strange fruit, que habla de los cuerpos de los negros colgados de los arboles como extrañas frutas, producto del odio racista. Columbia le aconsejó no grabar esta canción.
Otra hubiera sido la historia, según los numerólogos, si hubiera adoptado su nombre real: Eleanora Fagan Gough.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Crónicas de viaje / San Marcos Sierras


Crónicas de viaje / San Marcos sierras.
Primavera 2019 –
Ed Pareta

Bienvenidos al manicomio a cielo abierto le dijo una amiga a Noemí al llegar a San Marcos Sierras. La frase parece exagerada pero no tanto si tenemos en cuenta que loco se le suele decir a quien no encaja con las reglas establecidas y los hábitos “normales”.  Asimismo, cuando decís que venís desde Buenos Aires te dicen: Ahí sí que están todos locos.
Por las calles de tierra del pueblo podes encontrarte con un ex gerente de importante empresa que quebró en alguna de las crisis recurrentes del país, a un descendiente de cacique de las etnias Henia /Kamiare , conocidas vulgarmente como comechingones, a un auténtico hippie que ofrece sus artesanías como medio de vida,  a una joven mexicana que da vueltas al mundo en bicicleta y que en el camino ligó con un francés que está en el mismo plan, a un locutor que se cansó, entre otras cosas, de que pusieran en marcha a la madrugada los motores de los ómnibus escolares en la esquina de Sarmiento y Riobamba,  a gauchos con boina y alpargatas bigotudas, neo juglares, músicos, perros con dirección precisa cuyo objetivo es pedir comida en los bares que se encuentran enfrente de la plaza, etc.
El equinoccio de primavera, el viento norte: “El viento de los locos” y el árbol que se ofrecía de asiento, lograron que me animara a sentirme Cosimo por un momento y mirara desde arriba, aunque esto, a orillas del río San Marcos pasa desapercibido. La primavera se presentó en tiempo y forma y el pueblo la recibió con festejos en la plaza, ferias al lado del río y artesanos en la cuadra pasando  la plaza. En ese derrotero festivo nos encontramos con Violeta, la amiga que hicimos en uno de los viajes, quien nos dijo con excitación primaveral: Mas tarde hay música en la plaza, cierra el “Kenco”.  Siguió su viaje en busca de algo para comer.
Los aromos están florecidos y embriagan el ambiente con su perfume,  el aire es puro, los lugareños dicen que se debe a que tiene mucho iodo. Los cultivos, por la ordenanza municipal  numero 2005 están libres de agro tóxicos y no hay contaminación sonora ni visual.
Luego de escuchar a los músicos en sus diversos estilos, la cuerda de tambores  y el prometido cierre en el escenario, nos fuimos caminando a la posada de Ezequiel que dista a 2 km de la plaza. En una jornada que fue todo el tiempo, a su vez, víspera y fiesta. Con un cielo diáfano por prescindencia de neón, con la vía láctea como techo envolvente y cavilando respecto a una pregunta: ¿Una sociedad con estas características pertenece al pasado o será el futuro necesario para salvarnos como especie? En el trayecto, creí ver pasar por una de las calles laterales a la San Martín, a Dionisio, con una ánfora en la mano y una sonrisa pícara.

Dedicado a Hebe Uhart in memoriam – gran escritora y cronista de viajes por excelencia. Mensaje encriptado para los “Famas”: Todas las distancias fueron salvadas.




lunes, 16 de septiembre de 2019

Sarmiento /Crónicas de viaje


Sarmiento
Crónicas de viaje
Ed Pareta 9/2019.


Si venís desde el norte, podes tomar Sarmiento doblando a la derecha en Cerrito antes de que se convierta en Lima, en cambio, si venís desde el sur, la tomas doblando hacia la izquierda en Callao, pero si seguís por Sarmiento, podes llegar hasta el parque Centenario. Al prócer que le dio nombre a esta arteria urbana también lo podes abordar desde distintos tópicos ya que fue maestro, militar, escritor, presidente, senador, periodista.
Polémico, contradictorio y visionario, agrego. Cuando me interesé un poco más en la literatura, siguiendo la premisa de Borges, a saber, leer más que escribir, escuche muchos elogios de Sarmiento como escritor,  conseguí un ejemplar de Recuerdos de provincia de esos que están en la mesa de ofertas, de papel rústico y tapas duras (Cosidas y pegadas) esas ediciones me gustan mucho, también un Facundo “de bolsillo”.
El verano pasado, siguiendo el impulso de una epifanía, llegué a San Francisco del monte de Oro – San Luis; un lugar que no está comprendido en el circuito turístico habitual. No sabía que en este pueblo, Sarmiento fundó la primera escuela del país cuando tenía 15 años, vivía por entonces con su tío el fray José de Oro. Cuando pregunté si el nombre del pueblo se debe al fray, las opiniones estuvieron divididas, algunos afirmaban esa hipótesis, pero otros, dijeron que se debe al contenido de mica que tienen los cerros, entonces, cuando se baja desde la ruta hacia el pueblo a la tardecita, se ve un reflejo dorado por la luz del sol y por ello se llama “Monte de oro”. Pero lo que más me impactó, es que los que me contaron anécdotas de Sarmiento, lo hicieron como si transcurriera en un presente eterno, como si el cuyano alborotador viviera todavía en ese lugar y fuera posible verlo con tan solo doblar una esquina. Los parroquianos, con la impronta de un chisme de barrio, relataban con cierta tendencia a la exageración, como se debe, las razones por la cual el joven Domingo vivió ahí: “A Sarmiento lo mandaron a vivir con el tío porque la madre no lo aguantaba más en su casa” “Lo mandaron con el tío para ver si se enderezaba de una buena vez” esto demuestra el aspecto L’enfant terrible  de su personalidad relativizado en las biografías de la historia oficial, se me ocurre que hubieron de opacar el Oro para que resaltara el bronce.

domingo, 19 de mayo de 2019

E.R.P - Ed Pareta - otoño 2019


E.R.P
Ed Pareta – otoño 2019



Podría haber salido del laberinto por arriba; como sugiere Leopoldo Marechal, hubiera dicho que las siglas significaban Enterprise Resource Planning, que estaba interesado en este sistema de planificación empresarial, pero el caso es que por entonces, desconocía dicho sistema.
Estaba en la dirección de la Escuela Normal Abraham Lincoln de la ciudad de Lincoln, eran los años de la dictadura y cursaba el secundario, la directora me llamó a su despacho para que explique lo que dibujé temerariamente en el pizarrón de mi aula, a saber: las iniciales E.R.P enmarcadas en una estrella de cinco puntas. Estábamos solos en su oficina y el aire se cortaba con una Gillette, mi concepto en el colegio era bueno, de ahí la cara de sorpresa de “La Osa”, así apodábamos a la directora.
-          ­Explíqueme, lo escucho – me inquirió con tono cortante.
En ese momento aciago, me acordé de una máxima que decía mi madre: Siempre anda con la verdad, es mejor.
-          Son mis iniciales – dije balbuceando.
-          ¿Cómo que son sus iniciales?
-          Si, Edgardo Ramón Pareta – acoté tratando de parecer tranquilo.
A la directora le cambió la cara y se aflojó, empezó a tratarme como lo hacía siempre, con una seriedad afable, yo también me relajé y me acomodé apoyándome en el espaldar de la silla. Todo estaba bien ahora pero de repente el rostro de “La Osa” se volvió a contraer.
-          ¿Pero la estrella? ¿Qué significa? – me volvió a interrogar.
-          Nada, es sólo una broma
-          ¿Usted pertenece a alguna organización guerrillera? – me pregunto cumpliendo quizás con el sentido común.
-          No – me sonreí para evidenciar lo improbable de esa hipótesis.
-          ¿Usted sabe que eso es peligroso en estos tiempos? – me dijo con un tono conciliador para no contradecir su propia decisión de quitarle peso al asunto.
-          Sí señora directora.
-          Bueno, le sugiero que no haga más este tipo de bromas.
-         No lo haré más señora directora.
-          Vaya.
En el otoño de 2019, en la sesión de psicoanálisis, le conté al analista esta anécdota; hablamos de ciertos actos inconscientes de rebeldía en momentos donde la verdad era velada, al menos para mí.
-          ¿Usted sabe que ese hecho le pudo costar la vida en ese momento? – me dijo
-          No, nunca lo había pensado.
El analista levantó las cejas como diciendo ¿Quién puede saberlo?
-          Lo dejamos acá, hasta el lunes próximo.
-          Hasta el lunes.
Me fui caminando por Santos Dumont pensando que el lacaniano exageró un poco. La humedad se hace sentir en Buenos Aires en este otoño que nos regaló un plus de verano, pero con la gracia de las hojas amarillas que acolchonan el paso. El paso del tiempo.


domingo, 12 de mayo de 2019

El Corazón es un gitano / Ed Pareta mayo 2019


El corazón es un gitano.
Ed Pareta – Mayo 2019
imagen: foto de  musico con estuche: Ana Pareta que forma parte del libro "Postales de otra ciudad" de Verónica Rodriguez.





Nicola di Bari puso toda la carne al asador esa noche. Comenzó con El corazón es un gitano, la canción más conocida por entonces, los músicos desplegaron los primeros sonidos del arreglo de la introducción con un teclado que sonaba remedando a un clavecín; luego el bajo eléctrico realizó un Glissando.  Había iniciado la presentación y el rumor de la gente se acalló. Algunos compases después, marcando su presencia apareció la batería, ya estaban sonando todos los instrumentos pero el artista se hizo esperar algunos minutos más. Por fin, la figura del cantante emergió con pasos enérgicos entre los músicos, entonces los aplausos aparecieron masivos en todo el salón del Club Rivadavia de Lincoln, que estaba colmado como en sus mejores noches. Vestido de elegante sport con un pantalón y campera de jean, camisa clara y un pañuelo rodeando su cuello, la voz grave y ronca se abrió paso entre la contundencia del sonido:  Avevo una ferita in fondo al cuore…..”. El aplauso se renovó.
Me quedé a un costado del escenario en un cono de sombra, inmóvil, tratando de no perder detalle de todo lo que pasaba, era el primer show internacional que podía ver en el pueblo, en este caso, un cantante popular de fama mundial. Además, compartía el palco con él, por entonces, tocaba en la Orquesta Montecarlo que animaba el baile antes y después del show. Una mezcla de sensaciones me invadió, la reafirmación de querer hacer esto toda la vida, brillar en un escenario de forma fugaz y dejar un recuerdo, alguna chispa que modifique la vida de las personas.
Otro de los temas más reconocidos por el público fue “El trotamundos”. Lo cantó en castellano, la letra me transportó… rodando el mundo pueda hallar a una chica que piense como yo. El tiempo flotaba y yo sobrevolaba a la multitud. Desde arriba se veía un mar de cabezas expectantes, escuchando las canciones y canturreando las que les eran conocidas. 
Decía que era músico desde los cinco años cuando mis padres me compraron unos zapatos de cuero marrón claro con la capellada blanca. Les llamaba Los zapatitos de músico. ¿Los zapatos condicionaron mi decisión? ¿Le di a los zapatos un sentido a partir de mi prematura vocación? No lo sé; dejo este intríngulis al materialismo dialéctico. Tengo que completar el atuendo de un músico, compraré un sobretodo, camisas sobrias con algún toque de fantasía. La gente cuando me vea pasar por la calle dirá; ese debe ser artista. Pegaré un sticker en el estuche de la trompeta que delate cada lugar donde fui a tocar, mandaré cartas a la familia:
Querida familia: anoche tocamos en Paris, fue un verdadero éxito, estoy muy contento pero los extraño, extraño los asados del domingo cuando estamos todos y las largas sobremesas donde contamos chistes y recordamos anécdotas de la infancia…..”
Las palmas rítmicas del público me devolvieron a la realidad, estaba aquí y ahora caminando sobre colchones de aire. El show  transcurrió sin mayores sobresaltos, todos los temas eran hit. Luego del consabido bis reclamado por todo el público, Nicola se retiró del centro de la escena y la banda siguió sonando como para dar un plus, una yapa. Previamente, había hablado con el fotógrafo que estaba cubriendo el evento para que me sacara una foto, Nicola accedió sin chistar al pedido, estaba transpirado y exhausto pero aun así, olía a un perfume exquisito y desconocido en el pueblo. Crucé unas pocas palabras antes de que se refugiara en el camarín. Me pareció un tipo accesible, amable. Esto le contaré a mis amigos, les mostraré la foto y les diré que es un tipo como nosotros, pero que brilla cada tanto, cuando canta.
 La canción popular italiana mantiene quizás alguna reminiscencia del Bell canto; estilo operístico que se desarrolló en Italia y que buscaba la perfección. Como dice el licenciado Humberto Estero “Los italianos pueden fluctuar entre el fascismo y el comunismo pero nunca te defraudarán con una melodía”.
Vi muchos shows, escuché infinidad de músicas, sin embargo el impacto de esa noche fue tal, que de alguna manera creo que todavía estoy ahí.