domingo, 19 de mayo de 2019

E.R.P - Ed Pareta - otoño 2019


E.R.P
Ed Pareta – otoño 2019



Podría haber salido del laberinto por arriba; como sugiere Leopoldo Marechal, hubiera dicho que las siglas significaban Enterprise Resource Planning, que estaba interesado en este sistema de planificación empresarial, pero el caso es que por entonces, desconocía dicho sistema.
Estaba en la dirección de la Escuela Normal Abraham Lincoln de la ciudad de Lincoln, eran los años de la dictadura y cursaba el secundario, la directora me llamó a su despacho para que explique lo que dibujé temerariamente en el pizarrón de mi aula, a saber: las iniciales E.R.P enmarcadas en una estrella de cinco puntas. Estábamos solos en su oficina y el aire se cortaba con una Gillette, mi concepto en el colegio era bueno, de ahí la cara de sorpresa de “La Osa”, así apodábamos a la directora.
-          ­Explíqueme, lo escucho – me inquirió con tono cortante.
En ese momento aciago, me acordé de una máxima que decía mi madre: Siempre anda con la verdad, es mejor.
-          Son mis iniciales – dije balbuceando.
-          ¿Cómo que son sus iniciales?
-          Si, Edgardo Ramón Pareta – acoté tratando de parecer tranquilo.
A la directora le cambió la cara y se aflojó, empezó a tratarme como lo hacía siempre, con una seriedad afable, yo también me relajé y me acomodé apoyándome en el espaldar de la silla. Todo estaba bien ahora pero de repente el rostro de “La Osa” se volvió a contraer.
-          ¿Pero la estrella? ¿Qué significa? – me volvió a interrogar.
-          Nada, es sólo una broma
-          ¿Usted pertenece a alguna organización guerrillera? – me pregunto cumpliendo quizás con el sentido común.
-          No – me sonreí para evidenciar lo improbable de esa hipótesis.
-          ¿Usted sabe que eso es peligroso en estos tiempos? – me dijo con un tono conciliador para no contradecir su propia decisión de quitarle peso al asunto.
-          Sí señora directora.
-          Bueno, le sugiero que no haga más este tipo de bromas.
-         No lo haré más señora directora.
-          Vaya.
En el otoño de 2019, en la sesión de psicoanálisis, le conté al analista esta anécdota; hablamos de ciertos actos inconscientes de rebeldía en momentos donde la verdad era velada, al menos para mí.
-          ¿Usted sabe que ese hecho le pudo costar la vida en ese momento? – me dijo
-          No, nunca lo había pensado.
El analista levantó las cejas como diciendo ¿Quién puede saberlo?
-          Lo dejamos acá, hasta el lunes próximo.
-          Hasta el lunes.
Me fui caminando por Santos Dumont pensando que el lacaniano exageró un poco. La humedad se hace sentir en Buenos Aires en este otoño que nos regaló un plus de verano, pero con la gracia de las hojas amarillas que acolchonan el paso. El paso del tiempo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario