lunes, 18 de julio de 2016

Miles
Ed Pareta 18/7/2016
éste texto se adaptará para el espectáculo "lo que cuentan las corcheas"




Miles

El azul sellado como una marca de fuego producida por un mechero; conforme acercabas tu cara a la modesta llama, te quemaba e inquietaba, peligrosa atracción de lo inasible. Así como el amarillo fue el color que recordaba el poeta ciego, el azul fue el color que recordabas desde que eras un niño, ese azul que no era petróleo, ni Francia y tampoco Klein, un azul amarillento intervenido por el gas; antes de esa memoria, solo una nube gris de contorno borroso. Sentiste inquietud y miedo quizá por primera vez. Seguramente ese color estuvo en tu paleta de pintor, que fue tu dedicación muchos años después, cuando dejaste la trompeta por un rato.
Al año de tu nacimiento, un violento tornado azotó St Louis y lo desmanteló. Esos dos fenómenos, la llama como la prematura noción del peligro y el tornado como lo súbito e irreparable, marcaron tu personalidad y por ende tu música. Súbito e irreparable como el sonido que se desprende con el aire caliente de tu instrumento, y ya es parte del aire.
La búsqueda de la frontera de lo posible, tal cual mencionás en tu autobiografía, lo áspero del racismo de los niños blancos de tu vecindario y tu reacción de tornado, los oscuros tonos de la adicción, los colores de tu pintura, incluido el azul mechero, todo se puede escuchar a través del sonido que emana de tu Harmon como extensión de la trompeta y esta a su vez de tu boca.
Miles Dewey Davis III, con este nombre que es un potencial trabalenguas naciste un 26 de mayo de 1926 en Alton, St Louis. Tu música desmiente un final: es un ventarrón que no se queda quieto, una llama que no se apaga.


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