jueves, 4 de julio de 2013

crónica coty diana

Cuando tengo que realizar un trámite en el centro de esta ciudad caótica pero maravillosa que es Buenos Aires, hago de cuenta que emprendo un viaje, tomo, por lo general, algún transporte público y esto me asegura, si consigo sentarme,  que puedo leer o pensar en alguna idea que me haga reír. La última idea que se me ocurrió, fue pensar que después de “la tropilla de la zurda” no quedaban más metáforas hasta que apareció una que dijo un cantante popular por estos días que merece ser contemplada, dijo algo así como… “yo siempre fui telonero, grupo soporte de mi pueblo”  vaya que frase.
El viaje en el 128 con destino a Almagro se me hizo más corto porque lo tome en plaza Italia y logré sentarme y seguir leyendo un libro que me regalo un compañero de trabajo que yo no lo habría elegido pero que me atrapo porque, como dice Franco, mi amigo escritor, si la historia está bien contada, vale la pena. En dicho libro…”La novena Revelación” se habla de los encuentros casuales que no lo son tanto y porque uno se encuentra con determinadas personas en determinados  momentos entre muchas otras cosas.
La cuestión es que, una vez en Almagro y luego de retirar un cheque en la entidad que me paga por mi trabajo me dirijo al banco, saco un número para cobrar y como había una cola importante, decido ir a un restaurante que está justo enfrente del banco para hacer tiempo comiendo alguna cosita y de paso ponerme al día con los humores desechables.
Pido el plato del día, no aclaran de que día, que resultó ser un pollo con papas españolas, me lo traen y apenas le entro, me di cuenta que no estaba muy rico pero como tenía hambre, seguí con las masticaciones que no son 33 por bocado como sugieren los que saben comer, en ese momento veo que llega alguien y ocupa la mesa haciendo diagonal con la mía, levanto la vista y veo que era alguien conocido, lo miro y me cae la ficha, es un cantautor argentino que no veía desde hace mucho tiempo, él se fue a España donde tiene éxito y también canta en Francia.
Me acerco y el me mira y luego de un momento me reconoce, entonces sobrevino  la charla típica de dos personas que hace mucho que no se ven, me cuenta que ahora está radicado acá pero que va y viene a España porque tiene a sus hijos allá, que canta en Paris, donde es difícil tocar y que te paguen, pero lo más importante que me contó, es que está haciendo un trabajo de investigación con la murga de Buenos Aires, su origen, sus influencias y que su espectáculo, tiene que ver también con algo didáctico en ese sentido, luego me contó una anécdota que es la que les quiero compartir  y que me preocupó un poco. En una gira que estaba haciendo por el interior tocó en un pueblo que prefiero no nombrar, en época de carnaval, luego del show, se le acerca el intendente de dicho pueblo y le dice…” che lo tuyo todo muy bien, pero hace falta que pongas un poco más de “carne” vos me entendés…”  a lo cual, mi amigo luego de salir de una súbita inmovilidad le dijo…no, pero esto es otra cosa, se trata de cultura popular. Esto es lo que me hizo pensar, cuan machistas e ignorantes son algunos gobernantes a los cuales les otorgamos graciosas facultades para decidir por nosotros.
Nos despedimos con mi amigo con un abrazo, previo intercambio de teléfonos y promesas de invitaciones mutuas y me fui caminando por la avenida Rivadavia inspiradora de canciones y fingiendo ser, aunque ella sabe que no es así, la más larga del mundo.

Humberto Estero - (invierno 2013)




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